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miércoles, 15 de octubre de 2014

¿Crees que tienes hambre? La gran farsa de la ansiedad por Claudia López Vargas



No es hora de comer, de hecho aún faltan más de tres horas, pero lo único en lo que puedes pensar es en la próxima vez que te llevarás algo a la boca y lo que será. ¿Por qué te sucede eso? La razón es sencilla, resulta que nuestro cerebro y cuerpo están conspirando constantemente para hacernos creer que es la hora de comer, cuando en realidad no lo es. Estas son algunas razones por las que sufres el engaño del hambre atroz.

Anoche no dormiste lo suficiente, ayer comiste demasiado, estás en tu periodo premenstrual, podrías haber desayunado mejor, tomas medicamentos, tomas bebidas bajas en azúcar, estás sediento, estás aburrido, estás estresado.  Todos estos factores son disparadores para hacernos creer que tenemos hambre, nuestro cuerpo pide carbohidratos para compensar la falta de energía, el agotamiento, el proceso químico de los medicamentos, las grasas benéficas que no hemos ingerido, producir más adrenalina, en fin, que te pide que comas para cubrir sus procesos biológicos básicos de sobrevivencia cuando no tiene peligros inminentes en frente.  Cualquiera de estos motivos los hemos provocado nosotros mismos y nuestro cuerpo solamente reacciona ante ellos.

A todo lo anterior podemos agregar la parte emocional que es la que tiene la mayor incidencia en las causas de la ansiedad y de la alimentación excesiva que ha definido a nuestra sociedad en los últimos 50 años.

Una forma de vida sedentaria y malos hábitos alimenticios no es la única causa de que exista el sobrepeso. Existen casos en los que el ejercicio y la insistencia en una dieta baja en grasas no es suficiente para conseguirlo; la ansiedad por la comida, comer en busca de consuelo emocional, los antojos por los dulces, e incluso los atracones ocasionales son causas muy frecuentes del aumento de peso. La comida, en muchos casos es el “gran refugio emocional” que lejos de hacernos sentir mejor nos va hundiendo más y más en la desesperación y la culpa convirtiéndose en un patrón de vida muy nocivo.

Si alguna vez has empezado a comer galletas y cuando te has dado cuenta te has comido casi toda la caja, lo más probable es que lo que necesitabas era una gratificación momentánea o un paliativo a alguna situación que para ti implique cargas excesivas de estrés, más que saciar tu hambre.

La razón por la que no podemos parar de comer es que los alimentos dulces resultan muy satisfactorios no sólo por el sabor, sino porque los carbohidratos (dulces, pan, pasta, helados, galletas, chocolates, refrescos, alcohol...) tienen un efecto calmante natural.  Nuestro subconsciente busca en la comida una manera temporal de levantar su estado de ánimo.

Este momento es casi fugaz, la ansiedad se calma durante tan sólo 20 minutos y, generalmente, vuelve con más fuerza y en ocasiones hasta con desesperación.

Si nos dejamos llevar por nuestro estado de ánimo y cada vez que nos sentimos estresados alargamos la mano para acercarnos algo a la boca empieza el problema. A la larga el recurrir a estos alimentos reconfortantes va a hacer que te sientas peor y vas a empezar a experimentar sensaciones muy poco gratas como aletargamiento, cansancio, problemas de peso y sentimientos de culpabilidad.

La comida no va a hacer desaparecer esas situaciones que te producen estrés, irritabilidad, tristeza, frustración, aburrimiento o agotamiento mental. Comer estos alimentos te "anestesia emocionalmente" y te ayuda a sentirte mejor por unos instantes, pero tu estado mental no va a cambiar, lo único que conseguirás es engordar.

Cuando utilizas la comida como recurso emocional, te ves atrapado en un círculo vicioso y se te hará imposible conseguir perder peso a no ser que rompas el hábito y hagas un nuevo patrón de vida, y en este caso, más saludable.

Cuando estés a punto de comer, detente y pregúntate si en realidad tienes hambre. ¿Si comes una manzana estás bien o necesitas algo dulce? Si necesitas algo dulce probablemente lo que intentas es evadirte de la realidad, si tienes hambre una manzana te saciaría más ya que contiene más micronutrientes que es lo que tus células necesitan en realidad.

Piensa en lo que sientes en ese momento ¿Estás aburrido? ¿Te sientes solo? ¿Estás enfadado? Te ayudará anotar los sentimientos y emociones que sientes en ese momento para averiguar qué es lo que te empuja a comerte casi todo el helado que tienes en casa.

No siempre es fácil controlar los sentimientos y emociones que te empujan a comer. Si estás estresado prueba a ir a correr o hacer algo de deporte; si no te gusta puedes simplemente salir a caminar, relajarte y disfrutar del paseo. Si estás ansioso prueba con algo de música calmante, date un baño o un masaje, medita unos minutos. No reprimas lo que sientes, habla con alguien, hablar sobre tu problema o lo que te preocupa es un paso muy importante que te ayudará a librarte de toda esa carga excesiva.

Trata de esperar 10 minutos antes de comer, sal a dar un paseo, escucha música, ve un programa de  televisión que te guste, lee un libro. Cada día que consigas evitar comer por ansiedad es un gran éxito, entonces al día siguiente añade 5 minutos más a las actividades que te hayan ayudado a mantenerte con más serenidad, con eso conseguirás controlar tu dependencia por la comida.

Hazlo lo mejor que puedas. No pasa nada si un día no lo consigues, no te presiones en exceso, simplemente tienes que dar un paso a la vez y podrás ir alcanzando tus metas.

¡Mucho ánimo! Puedes conseguirlo y así eliminar de tu vida toda dependencia.


Si quieres profundizar en el tema, consúltanos. En tu camino hacia el éxito, déjate acompañar por Sombra, Personal Coaching.

miércoles, 27 de junio de 2012

Adicción al azúcar y a los hidratos de carbono refinados Parte IV por Claudia López Vargas





Dieta para vencer tu adicción a los carbohidratos

Se ha estimado que tres de cada cuatro personas con sobrepeso son adictos a los carbohidratos. Pero ¿qué significa esto? En esencia, esto significa que tienes demasiada hormona insulina en tu sistema. Esta insulina te incita a  comer con frecuencia y a consumir los tipos incorrectos de alimentos. Algunos de los signos reveladores de la adicción a los carbohidratos  incluyen fatiga, cambios de humor, y migrañas, que pueden ser causados por niveles bajos de azúcar. 

Una adicción a los carbohidratos puede llevar a consumir una bolsa entera de galletas en una sentada, o "darse el gusto" de comer medio pastel a la hora de la cena. Tu cuerpo está condicionado a comer carbohidratos tanto como sea posible. Por lo tanto, puede parecer que a veces nunca estás realmente satisfecho, no importa cuánto o con qué frecuencia comes.

En el plano la Dieta para Adictos a los Carbohidratos, debes comer dos comidas compuestas de verduras y proteínas; la otra comida consiste en  proteínas, vegetales que no están llenos de almidón y carbohidratos. Durante esta última comida, conocida como la comida de recompensa, incluso se puede comer el postre. El truco es saltarse los carbohidratos  por dos comidas cada día. 

Los autores de la Dieta para Adictos a los Carbohidratos creen que, si sigues este régimen, perderás tus antojos por los carbohidratos. Si tu necesidad de consumir carbohidratos no desaparece en la segunda semana del programa, se recomienda comprobar tu dieta para ver si estás siguiendo de cerca el programa. 

Con la Dieta para Adictos a los Carbohidratos, al igual que otros planes de  dieta, es necesario vigilar de cerca el tamaño de las porciones. Todo tu arduo trabajo será en vano si te dejas llevar en cuanto a consentirte demasiado con las confituras, inclusive si es para una sola comida al día. También, debes asegurarte de que la proteína que consumes no sea alta en grasa. Es posible que desees comer pescado, pollo sin piel, carnes magras, al tratar de obtener una fuente de proteína.

Otro aspecto importante de la Dieta para Adictos a los Carbohidratos es que no se te permite dulcificante artificial, excepto durante la comida recompensa. Esto puede ser todo un reto, especialmente si estás acostumbrado al café endulzado por la mañana. Sin embargo, puede ser adecuadamente meritorio la abstención a largo plazo mientras veas esos kilos de más desaparecer.

No hay un tiempo fijo para la comida de recompensa, sin embargo los autores del plan recomiendan que la comida tenga lugar por la noche. Esto se debe a que puede tomar entre 12 y 24 horas para el cuerpo superar la sobrecarga de hidratos de carbono. También hay una ventaja psicológica de tener la comida en la noche, te da algo con lo que esperar ansiosamente durante todo el día y si te llega a provocar hambre, estarás dormido y no lo notarás.

Debes comenzar tu comida con una ensalada de recompensa, tal como una ensalada César o una ensalada oriental, entonces, divides el resto de la comida en tercios: un tercio debe consistir en verduras bajas en carbohidratos, proteínas en un tercio, y un tercio de carbohidratos. Esta fórmula ha sido probada exitosamente para facilitarte el logro de bajar de peso a largo plazo.

Como ocurre con muchos otros planes de comidas, el mayor reto para los que están en Dieta para Adictos a los Carbohidratos es la capacidad de apegarse a él. Hacer dieta puede ser un trabajo agotador, no importa qué tipo de recompensas  le esperan a un individuo al final del día. Su compromiso le permitirá quedarse con el programa, incluso cuando se convierte en todo un reto.

Si bien algunas personas pueden ver la pérdida rápida de peso con la Dieta para Adictos a los Carbohidratos, otros pueden ver sólo una pérdida de peso moderada. El éxito del programa dependerá de la fisiología individual.

¿Es la dieta para adictos a los Carbohidratos una moda pasajera? Todo depende de con quién se hable. Si bien algunas personas lo ven como un importante avance dietético, otros lo ven simplemente como un capricho pasajero. Los expertos no están de acuerdo sobre si la Dieta para Adictos a los Carbohidratos  representa una nutrición sana. Al final, tú, en consulta con tu médico personal, tendrás que decidir si la Dieta para Adictos a los Carbohidratos  funcionará para ti.

Si quieres profundizar en el tema, consúltanos. En tu camino hacia el éxito, déjate acompañar por Sombra, Personal Coaching.

miércoles, 20 de junio de 2012

Adicción al azúcar y a los hidratos de carbono refinados Parte III por Claudia López Vargas





¿Sientes la necesidad de comer pan, pasta, pasteles, galletas, chocolate, papas fritas?

ADICCIÓN AL CHOCOLATE:
Para el caso de la adicción al chocolate (uno de los CSR más adictivos), Virtue (1990) describe el mismo proceso:

a) Sensación de ansiedad o angustia producida por una frustración que inicia el consumo, por ejemplo, del chocolate;

b) Un “pico” de excitación, donde la persona puede alejar de su conciencia por un instante ese problema, comienza a sentirse mejor.

c) Una caída de tipo ansiosa o depresiva lo que favorece la reiniciación del ciclo adictivo.

Cabe aquí aclarar que los efectos de los azucares son de corta duración y la escala del efecto eufórico es evidentemente menor a la de otras sustancias como, por ejemplo, la cocaína.

ADICCION A LA COCACOLA:
Los refrescos de cola contienen una sustancia ‘potencialmente adictiva’, la cafeína y contiene también gas carbónico que, según la AMEDEC, es un ingrediente que provoca “adicción psicológica”. Por si fuera poco, los azúcares que contiene el refresco, causan adicción al azúcar y paulatinamente van disolviendo el esmalte de los dientes debilitándolos y produciendo caries. Y no sólo eso, los azúcares que no logra digerir el organismo, se transforman en grasa, dando como posible consecuencia sobrepeso e incluso problemas de obesidad.

Y para aquellos que creen que este problema se resuelve tomándose una “coca light”, les tenemos otra noticia: hay estudios de la AMEDEC que señalan que el consumo de sustitutos de azúcar, o azúcar sintética en grandes cantidades, provoca daños cerebrales, pérdida de memoria y confusión mental. La sustancia que provoca estas afecciones se llama aspartamo y sostienen que podría contribuir al desarrollo del Alzheimer. Además, señalaron que los componentes químicos del "aspartamo" tienen otras consecuencias graves por un consumo excesivo, como daños a la retina y al sistema nervioso.


BULIMIA
La bulimia tiene como características centrales los atracones y el desarrollo consecuente de conductas compensatorias para contrarrestar el aumento de peso. ¿Pero, cual es el tipo principal de alimentos ingeridos durante estos atracones?

A pesar de que el tipo de comida que se consume en los atracones puede ser variada, generalmente se trata de dulces y alimentos de alto contenido calórico (como helados o pasteles). Sin embargo, los atracones se caracterizan más por una cantidad anormal de comida ingerida que por un ansia de comer un alimento determinado, como los hidratos de carbono. Los individuos con bulimia nerviosa ingieren más calorías en un atracón que los individuos sin bulimia nerviosa en una comida, pero la proporción de calorías derivadas de proteínas, ácidos grasos e hidratos de carbono es similar.

Sobre este punto es inevitable la analogía entre las personas obesas a las que se le suprimen los carbohidratos durante un régimen dietético a quienes les vienen deseos incontrolables de consumir cosas “ricas” (dulces) y terminan por abandonarse en el consumo desesperado de carbohidratos y los atracones en la bulimia. En ambos casos, se da una búsqueda desesperada por consumir el alimento seguido de una “culpa”, en el primer caso por haber abandonado el proyecto de adelgazamiento y en el segundo por el miedo que representa el engordar.


OBESIDAD
Según investigaciones realizadas en EEUU, el 75 % de la población obesa es adicta a los carbohidratos lo cual nos da un parámetro aproximado de su influencia como determinante de la obesidad.

Por otra parte, la influencia de la adicción a los carbohidratos en el mantenimiento o no de una dieta o de recomendaciones alimenticias en general es notoria para los especialistas ya que de cortarse abruptamente el azúcar y los CSR la persona siempre tiene un punto de quiebre y abandona todo tratamiento.

El azúcar contiene:

Calcio 0mg;
Fósforo 0mg;
Hierro 0 mg;
Potasio 0.85mg;
Sodio 0.28 .mg;
Tiamina 0mg;
Riboflavina 0mg;
Niacina 0mg

Para la digestión y asimilación del azúcar el cuerpo gasta sus propias reservas de vitaminas, es decir, ¡el azúcar más que un alimentar, desnutre! 


COMO TRATAR LA ADICCIÓN AL AZÚCAR
El primer paso es entender y reconocer que tu cuerpo es adicto al azúcar y/o los hidratos de carbono refinados. El paciente tiene que entender que no tiene la culpa, que no es un problema de falta de voluntad o “portarse mal”, sino que su conducta se debe a la adicción de una sustancia. Sin la comprensión real del problema no se podrá efectuar un tratamiento con éxito.

Evidentemente, como con cualquier droga, ha de suspenderse completamente el consumo. Esto creará el “mono” o la fase de desenganche. Cuando existe hipoglucemia reactiva, deberá de ponerse un tratamiento ortomolecular para la hipoglucemia, y de esta forma restablecer la glucemia en sangre. Si existe además una adicción a la harina de trigo refinada (el cereal más adictivo de todos y el de mayor consumo), esta deberá ser tratada de la misma forma, con una dieta específica que rompa el círculo vicioso. De esta manera  tratamos con éxito el sobrepeso, la bulimia, los problemas de concentración, las cándidas y todo el cuadro que ha generado LA ADICCIÓN AL AZÚCAR. El enfermo, una vez curado, deberá de seguir unas pautas en su alimentación para no tener recaídas en el futuro.

Si quieres profundizar en el tema, consúltanos. En tu camino hacia el éxito, déjate acompañar por Sombra, Personal Coaching.

jueves, 14 de junio de 2012

Adicción al azúcar y a los hidratos de carbono refinados Parte II por Claudia López Vargas





Esta es la segunda de cuatro entregas de este tema interesante, actual y, sobre todo, de salud pública...

EL SISTEMA INMUNOLÓGICO Y EL AZÚCAR

Estudios recientes vinculan al azúcar con problemas en el sistema inmunológico, tal como lo denuncia la doctora Nancy Appleton en Lick the sugar habit:

Una de las substancias aparentemente inofensivas y, sin embargo, una de las que mayores problemas crea al atacar nuestro sistema inmunológico es el azúcar. Los macrófagos quedan atorados en el azúcar y se imposibilita su acción. La misión de los macrófagos consiste en destruir, bloquear y activar la inmunidad cuando detectan la presencia de una toxina, un virus o una bacteria. Cada vez que ingerimos azúcar, aunque sea tan poco como dos cucharadas, las proporciones de minerales entran en desequilibrio. Este desequilibrio a su vez, en personas ya enfermas, puede durar horas y a veces ya no se recuperan. Cuando los minerales del cuerpo están en desequilibrio día tras día, año tras año, posiblemente por generaciones, la habilidad del cuerpo para volver a su homeostasis está agotada. El cuerpo ya no puede volver a su armonía o balance. Resulta increíble que las autoridades del Departamento de Salud Pública de diferentes naciones sigan manteniendo al público en la total ignorancia. Lo más que se ha conseguido es obligar a indicar en la etiqueta de los productos industriales si contienen azúcar, cosa que aparece prácticamente en el 90% de los mismos ya que ¡incluso los productos salados son conservados en azúcar!

POTENCIAL DE DEPENDENCIA
Hoebel explica que el azúcar desencadena la producción de opioides naturales en el cerebro, parte clave en el proceso de adicción. Retomando las palabras de Hoebel:

“El cerebro se vuelva adicto sus propios opioides de las misma forma que lo hace a la morfina o a la heroína. Aunque estas drogas poseen un efecto mayor el proceso es esencialmente el mismo”.

Así pues, el potencial de dependencia es considerablemente alto. La dependencia es de tipo psicológico y físico. Su síndrome de abstinencia se experimenta hasta después de varias semanas de haber descontinuado totalmente el uso de azúcar y alimentos que lo contengan. Sus síntomas incluyen depresión, fatiga, nerviosismo, ansiedad por comer alimentos dulces, falta de concentración, alergias e hipertensión. En grado extremo la dependencia al azúcar se presenta como hipoglucemia, en cuyo caso una privación de alimentos dulces puede conducir a ataques fatales.

El azúcar ES UNA DROGA, quizá no altere tu conciencia de una manera obvia e inmediata como el alcohol o las pastillas, pero produce cambios en el estado físico, emocional, mental y espiritual del usuario. Y como cualquier otra adicción, es devastadora en esos cuatro niveles.

Está en la naturaleza de todos los adictos negar que tengan una adicción. Y también lo está apuntar hacia otros adictos y decir "mi problema no es tan serio como ese". Especialmente los adictos al azúcar sufren de esta forma de negación. El azúcar se ha convertido en el mayor contaminante de nuestras comidas

Campbell después de años de estudios, en 1966 concluyó que el azúcar refinado, crea adicción y estableció tres reglas respecto los efectos de su consumo en seres humanos:

1) Regla de los 20 años. Un individuo puede resistir los efectos perjudiciales del azúcar refinado durante 20 años; a partir de ese momento aparece la diabetes.

2) Regla de las 70 libras (31.5 kilos). Una población puede consumir hasta 70 libras de azúcar por persona por un año antes de que afloren enfermedades graves.

3) Regla del 20 %. En poblaciones con presencia de diabetes, el consumo de sacarosa será superior al 20 % del consumo total de calorías.

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jueves, 7 de junio de 2012

Adicción al azúcar y a los hidratos de carbono refinados Parte I por Claudia López Vargas





Los números, las cifras, las estadísticas, todo esto me pareció irreal y me hizo poner atención en un tema por demás interesante pero, por sobre todas las cosas, importante en términos de salud: Obesidad y adicción a los carbohidratos.  Trataremos de desarrollar el tema de manera fácil, con información dura y cimentados en los estudios de científicos muy importantes en el área, dividido en cuatro entregas.

Bulimia, obesidad, ansiedad, depresión, hipoglucemia, prediabetes, candidiasis, todos ellos son consecuencia de la adicción al azúcar, es decir, a la sacarosa refinada. Su adquisición es legal y se encuentra en el 99% de los alimentos. Así como otras drogas crean marginación social a quienes las consumen, el azúcar no, más bien los anuncios, las gigantes corporaciones alimenticias y las situaciones sociales nos empujan a consumirla.

El dato duro de este veneno blanco es: su composición química es C12H22O11, tiene un poder adictivo similar a la heroína y una formula química parecida a la cocaína (C17h21NO4, al azúcar le falta el átomo de nitrógeno).

EL CICLO VICIOSO:
Cuando una persona consume carbohidratos se estimula la secreción de insulina lo cual promueve la captura por parte de los músculos de la mayoría de los aminoácidos, excepto del triptofano. Es así que los niveles en sangre del triptofano se ven incambiados con la ingesta de carbohidratos pero no en su proporción. El porcentaje del triptofano sobre el total de aminoácidos disponibles en sangre, aumenta en proporción directa a la ingesta de CSR. Dado que el triptofano compite con otros aminoácidos en su pasaje por la barrera al cerebro, la secreción de serotonina se ve sobreestimulada por la cuantiosa presencia de su precursor (Wurtman y Wurtman, 1989: 73 y sigs.)

Entonces, una vez que se produce el consumo, las hendiduras sinápticas se ven repletas de estos neurotransmisores y la persona comienza a sentirse mejor (el efecto de euforia, aunque de menores magnitudes si lo comparamos con otras sustancias psicoactivas), tal como sucede en el caso del consumo de cocaína y otras drogas de abuso. En virtud de esta sobreexistencia de neurotransmisores se produce una autorregulación por la que se envía la señal para dejar de producirlos. Así se genera una cadena en que se rompe con el natural equilibrio de la producción y sea constante la necesidad de carbohidratos para llegar al nivel anterior (Vélez de León, 2003). Esta autorregulación puede ser explicada según Bernstein (1998) aplicando los principios de la “Teoría homeostática de la adicción bioquímica”. Según ella, el cerebro intentará compensar la prolongada presencia de ciertos neurotransmisores mediante la disminución de sus efectos o asumiéndolos como constantes en la actividad cerebral. De este modo, en el caso de la adicción a los carbohidratos el cerebro intenta compensar esta artificial presencia de neurotransmisores disminuyendo su producción normal o disminuyendo la sensibilidad de los receptores post-sinápticos. Es así que se desarrolla la “tolerancia”, donde cada vez se necesita más cantidad de CRS para sentir el mismo efecto.

Cuando se consume azúcar, la glucosa es absorbida por la sangre, y nos sentimos animados. Es un estímulo veloz. Sin embargo, a este impulso energético le sigue una depresión, cuando el fondo se desprende del nivel de glucosa sanguínea. Estamos inquietos, cansados; necesitamos hacer un esfuerzo para movernos o incluso pensar. Podemos estar irritables, hechos un manojo de nervios, alterados hasta que se eleve de nuevo el nivel de glucosa. La gravedad de la crisis doble depende de la sobredosis de glucosa.

Si continuamos tomando azúcar, una nueva crisis doble empieza siempre antes de terminarse la anterior. Las crisis acumulativas al final del día pueden ser enloquecedoras.

Tras varios años, el resultado final son glándulas adrenales y páncreas enfermos. El organismo de una persona puede resistir los efectos perjudiciales del azúcar durante 20 años, a partir de los cuales aparece la diabetes. Mientras tanto la producción de hormonas es baja en todo el circuito endocrino. El cerebro puede encontrarse en dificultades para distinguir lo real de lo irreal, el individuo se vuelve precipitado y ante situaciones estresantes, se desmorona y pierde la capacidad de enfrentar cualquier contingencia. El individuo está siempre cansado y no logra hacer nada. Sufre de “sugar blues” (o depresiones del azúcar).  El grado de dependencia de azúcar varía según el individuo tenga un organismo más o menos tendente a las adicciones. Esto se puede valorar en la capacidad del individuo o no de “desengancharse” de este u otro hábitos tóxicos.

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