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miércoles, 27 de junio de 2012

Adicción al azúcar y a los hidratos de carbono refinados Parte IV por Claudia López Vargas





Dieta para vencer tu adicción a los carbohidratos

Se ha estimado que tres de cada cuatro personas con sobrepeso son adictos a los carbohidratos. Pero ¿qué significa esto? En esencia, esto significa que tienes demasiada hormona insulina en tu sistema. Esta insulina te incita a  comer con frecuencia y a consumir los tipos incorrectos de alimentos. Algunos de los signos reveladores de la adicción a los carbohidratos  incluyen fatiga, cambios de humor, y migrañas, que pueden ser causados por niveles bajos de azúcar. 

Una adicción a los carbohidratos puede llevar a consumir una bolsa entera de galletas en una sentada, o "darse el gusto" de comer medio pastel a la hora de la cena. Tu cuerpo está condicionado a comer carbohidratos tanto como sea posible. Por lo tanto, puede parecer que a veces nunca estás realmente satisfecho, no importa cuánto o con qué frecuencia comes.

En el plano la Dieta para Adictos a los Carbohidratos, debes comer dos comidas compuestas de verduras y proteínas; la otra comida consiste en  proteínas, vegetales que no están llenos de almidón y carbohidratos. Durante esta última comida, conocida como la comida de recompensa, incluso se puede comer el postre. El truco es saltarse los carbohidratos  por dos comidas cada día. 

Los autores de la Dieta para Adictos a los Carbohidratos creen que, si sigues este régimen, perderás tus antojos por los carbohidratos. Si tu necesidad de consumir carbohidratos no desaparece en la segunda semana del programa, se recomienda comprobar tu dieta para ver si estás siguiendo de cerca el programa. 

Con la Dieta para Adictos a los Carbohidratos, al igual que otros planes de  dieta, es necesario vigilar de cerca el tamaño de las porciones. Todo tu arduo trabajo será en vano si te dejas llevar en cuanto a consentirte demasiado con las confituras, inclusive si es para una sola comida al día. También, debes asegurarte de que la proteína que consumes no sea alta en grasa. Es posible que desees comer pescado, pollo sin piel, carnes magras, al tratar de obtener una fuente de proteína.

Otro aspecto importante de la Dieta para Adictos a los Carbohidratos es que no se te permite dulcificante artificial, excepto durante la comida recompensa. Esto puede ser todo un reto, especialmente si estás acostumbrado al café endulzado por la mañana. Sin embargo, puede ser adecuadamente meritorio la abstención a largo plazo mientras veas esos kilos de más desaparecer.

No hay un tiempo fijo para la comida de recompensa, sin embargo los autores del plan recomiendan que la comida tenga lugar por la noche. Esto se debe a que puede tomar entre 12 y 24 horas para el cuerpo superar la sobrecarga de hidratos de carbono. También hay una ventaja psicológica de tener la comida en la noche, te da algo con lo que esperar ansiosamente durante todo el día y si te llega a provocar hambre, estarás dormido y no lo notarás.

Debes comenzar tu comida con una ensalada de recompensa, tal como una ensalada César o una ensalada oriental, entonces, divides el resto de la comida en tercios: un tercio debe consistir en verduras bajas en carbohidratos, proteínas en un tercio, y un tercio de carbohidratos. Esta fórmula ha sido probada exitosamente para facilitarte el logro de bajar de peso a largo plazo.

Como ocurre con muchos otros planes de comidas, el mayor reto para los que están en Dieta para Adictos a los Carbohidratos es la capacidad de apegarse a él. Hacer dieta puede ser un trabajo agotador, no importa qué tipo de recompensas  le esperan a un individuo al final del día. Su compromiso le permitirá quedarse con el programa, incluso cuando se convierte en todo un reto.

Si bien algunas personas pueden ver la pérdida rápida de peso con la Dieta para Adictos a los Carbohidratos, otros pueden ver sólo una pérdida de peso moderada. El éxito del programa dependerá de la fisiología individual.

¿Es la dieta para adictos a los Carbohidratos una moda pasajera? Todo depende de con quién se hable. Si bien algunas personas lo ven como un importante avance dietético, otros lo ven simplemente como un capricho pasajero. Los expertos no están de acuerdo sobre si la Dieta para Adictos a los Carbohidratos  representa una nutrición sana. Al final, tú, en consulta con tu médico personal, tendrás que decidir si la Dieta para Adictos a los Carbohidratos  funcionará para ti.

Si quieres profundizar en el tema, consúltanos. En tu camino hacia el éxito, déjate acompañar por Sombra, Personal Coaching.

jueves, 14 de junio de 2012

Adicción al azúcar y a los hidratos de carbono refinados Parte II por Claudia López Vargas





Esta es la segunda de cuatro entregas de este tema interesante, actual y, sobre todo, de salud pública...

EL SISTEMA INMUNOLÓGICO Y EL AZÚCAR

Estudios recientes vinculan al azúcar con problemas en el sistema inmunológico, tal como lo denuncia la doctora Nancy Appleton en Lick the sugar habit:

Una de las substancias aparentemente inofensivas y, sin embargo, una de las que mayores problemas crea al atacar nuestro sistema inmunológico es el azúcar. Los macrófagos quedan atorados en el azúcar y se imposibilita su acción. La misión de los macrófagos consiste en destruir, bloquear y activar la inmunidad cuando detectan la presencia de una toxina, un virus o una bacteria. Cada vez que ingerimos azúcar, aunque sea tan poco como dos cucharadas, las proporciones de minerales entran en desequilibrio. Este desequilibrio a su vez, en personas ya enfermas, puede durar horas y a veces ya no se recuperan. Cuando los minerales del cuerpo están en desequilibrio día tras día, año tras año, posiblemente por generaciones, la habilidad del cuerpo para volver a su homeostasis está agotada. El cuerpo ya no puede volver a su armonía o balance. Resulta increíble que las autoridades del Departamento de Salud Pública de diferentes naciones sigan manteniendo al público en la total ignorancia. Lo más que se ha conseguido es obligar a indicar en la etiqueta de los productos industriales si contienen azúcar, cosa que aparece prácticamente en el 90% de los mismos ya que ¡incluso los productos salados son conservados en azúcar!

POTENCIAL DE DEPENDENCIA
Hoebel explica que el azúcar desencadena la producción de opioides naturales en el cerebro, parte clave en el proceso de adicción. Retomando las palabras de Hoebel:

“El cerebro se vuelva adicto sus propios opioides de las misma forma que lo hace a la morfina o a la heroína. Aunque estas drogas poseen un efecto mayor el proceso es esencialmente el mismo”.

Así pues, el potencial de dependencia es considerablemente alto. La dependencia es de tipo psicológico y físico. Su síndrome de abstinencia se experimenta hasta después de varias semanas de haber descontinuado totalmente el uso de azúcar y alimentos que lo contengan. Sus síntomas incluyen depresión, fatiga, nerviosismo, ansiedad por comer alimentos dulces, falta de concentración, alergias e hipertensión. En grado extremo la dependencia al azúcar se presenta como hipoglucemia, en cuyo caso una privación de alimentos dulces puede conducir a ataques fatales.

El azúcar ES UNA DROGA, quizá no altere tu conciencia de una manera obvia e inmediata como el alcohol o las pastillas, pero produce cambios en el estado físico, emocional, mental y espiritual del usuario. Y como cualquier otra adicción, es devastadora en esos cuatro niveles.

Está en la naturaleza de todos los adictos negar que tengan una adicción. Y también lo está apuntar hacia otros adictos y decir "mi problema no es tan serio como ese". Especialmente los adictos al azúcar sufren de esta forma de negación. El azúcar se ha convertido en el mayor contaminante de nuestras comidas

Campbell después de años de estudios, en 1966 concluyó que el azúcar refinado, crea adicción y estableció tres reglas respecto los efectos de su consumo en seres humanos:

1) Regla de los 20 años. Un individuo puede resistir los efectos perjudiciales del azúcar refinado durante 20 años; a partir de ese momento aparece la diabetes.

2) Regla de las 70 libras (31.5 kilos). Una población puede consumir hasta 70 libras de azúcar por persona por un año antes de que afloren enfermedades graves.

3) Regla del 20 %. En poblaciones con presencia de diabetes, el consumo de sacarosa será superior al 20 % del consumo total de calorías.

Si quieres profundizar en el tema, consúltanos. En tu camino hacia el éxito, déjate acompañar por Sombra, Personal Coaching.

jueves, 7 de junio de 2012

Adicción al azúcar y a los hidratos de carbono refinados Parte I por Claudia López Vargas





Los números, las cifras, las estadísticas, todo esto me pareció irreal y me hizo poner atención en un tema por demás interesante pero, por sobre todas las cosas, importante en términos de salud: Obesidad y adicción a los carbohidratos.  Trataremos de desarrollar el tema de manera fácil, con información dura y cimentados en los estudios de científicos muy importantes en el área, dividido en cuatro entregas.

Bulimia, obesidad, ansiedad, depresión, hipoglucemia, prediabetes, candidiasis, todos ellos son consecuencia de la adicción al azúcar, es decir, a la sacarosa refinada. Su adquisición es legal y se encuentra en el 99% de los alimentos. Así como otras drogas crean marginación social a quienes las consumen, el azúcar no, más bien los anuncios, las gigantes corporaciones alimenticias y las situaciones sociales nos empujan a consumirla.

El dato duro de este veneno blanco es: su composición química es C12H22O11, tiene un poder adictivo similar a la heroína y una formula química parecida a la cocaína (C17h21NO4, al azúcar le falta el átomo de nitrógeno).

EL CICLO VICIOSO:
Cuando una persona consume carbohidratos se estimula la secreción de insulina lo cual promueve la captura por parte de los músculos de la mayoría de los aminoácidos, excepto del triptofano. Es así que los niveles en sangre del triptofano se ven incambiados con la ingesta de carbohidratos pero no en su proporción. El porcentaje del triptofano sobre el total de aminoácidos disponibles en sangre, aumenta en proporción directa a la ingesta de CSR. Dado que el triptofano compite con otros aminoácidos en su pasaje por la barrera al cerebro, la secreción de serotonina se ve sobreestimulada por la cuantiosa presencia de su precursor (Wurtman y Wurtman, 1989: 73 y sigs.)

Entonces, una vez que se produce el consumo, las hendiduras sinápticas se ven repletas de estos neurotransmisores y la persona comienza a sentirse mejor (el efecto de euforia, aunque de menores magnitudes si lo comparamos con otras sustancias psicoactivas), tal como sucede en el caso del consumo de cocaína y otras drogas de abuso. En virtud de esta sobreexistencia de neurotransmisores se produce una autorregulación por la que se envía la señal para dejar de producirlos. Así se genera una cadena en que se rompe con el natural equilibrio de la producción y sea constante la necesidad de carbohidratos para llegar al nivel anterior (Vélez de León, 2003). Esta autorregulación puede ser explicada según Bernstein (1998) aplicando los principios de la “Teoría homeostática de la adicción bioquímica”. Según ella, el cerebro intentará compensar la prolongada presencia de ciertos neurotransmisores mediante la disminución de sus efectos o asumiéndolos como constantes en la actividad cerebral. De este modo, en el caso de la adicción a los carbohidratos el cerebro intenta compensar esta artificial presencia de neurotransmisores disminuyendo su producción normal o disminuyendo la sensibilidad de los receptores post-sinápticos. Es así que se desarrolla la “tolerancia”, donde cada vez se necesita más cantidad de CRS para sentir el mismo efecto.

Cuando se consume azúcar, la glucosa es absorbida por la sangre, y nos sentimos animados. Es un estímulo veloz. Sin embargo, a este impulso energético le sigue una depresión, cuando el fondo se desprende del nivel de glucosa sanguínea. Estamos inquietos, cansados; necesitamos hacer un esfuerzo para movernos o incluso pensar. Podemos estar irritables, hechos un manojo de nervios, alterados hasta que se eleve de nuevo el nivel de glucosa. La gravedad de la crisis doble depende de la sobredosis de glucosa.

Si continuamos tomando azúcar, una nueva crisis doble empieza siempre antes de terminarse la anterior. Las crisis acumulativas al final del día pueden ser enloquecedoras.

Tras varios años, el resultado final son glándulas adrenales y páncreas enfermos. El organismo de una persona puede resistir los efectos perjudiciales del azúcar durante 20 años, a partir de los cuales aparece la diabetes. Mientras tanto la producción de hormonas es baja en todo el circuito endocrino. El cerebro puede encontrarse en dificultades para distinguir lo real de lo irreal, el individuo se vuelve precipitado y ante situaciones estresantes, se desmorona y pierde la capacidad de enfrentar cualquier contingencia. El individuo está siempre cansado y no logra hacer nada. Sufre de “sugar blues” (o depresiones del azúcar).  El grado de dependencia de azúcar varía según el individuo tenga un organismo más o menos tendente a las adicciones. Esto se puede valorar en la capacidad del individuo o no de “desengancharse” de este u otro hábitos tóxicos.

Si quieres profundizar en el tema, consúltanos. En tu camino hacia el éxito, déjate acompañar por Sombra, Personal Coaching.