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jueves, 7 de agosto de 2014

Cambios económicos para tu cocina por Claudia López Vargas



La cocina es uno de los ambientes protagónicos de la casa, es uno de los espacios que más se utiliza diariamente y en el que más recuerdos forjamos a lo largo de nuestras vidas; en él suceden las mejores sobremesas, charlas, solución de conflictos, convivencias familiares, es un espacio destinado a llenar nuestros recuerdos de olores, sabores, sonidos, colores, texturas, ilusiones. Una cocina que resulte acogedora llevará a la familia a estar en ella y nuestra labor diaria de preparar alimentos puede resultar más divertida.

Para lograr tener una cocina confortable y cómoda es necesario buscar armonía entre dos factores primordiales: el estilo de la decoración y buena distribución. Si tu presupuesto no es muy abultado para lograr una reforma total, no te preocupes, aquí te presento algunas ideas para lograrlo a bajo costo y darle nueva vida al corazón de tu hogar convirtiéndolo en algo muy cálido.

Diseñar y planificar una cocina suele ser uno de los retos más importantes a la hora de decorar una casa. Por un lado tenemos que contemplar los precios que suelen ser elevados, la cantidad de materiales que nos ofrece el  mercado, la posibilidad de hacerlo nosotros mismos, los escasos metros cuadrados con los que solemos contar... 

Además, al hacer una inversión importante, normalmente nos vemos atados a los muebles y al estilo que elegimos durante muchos años. Como las modas siempre evolucionan quiero sugerirte algunos pequeñas cambios para actualizar tu cocina sin gastar demasiado y con la opción de personalizarla hasta que se convierta en “una más de la familia” así es que toma nota. 

Pinta una pared de pizarra.
La pintura de pizarra ha generado una auténtica revolución en el mundo de la decoración. Podemos personalizar al máximo cada rincón de la casa por un precio más que razonable e incluso podemos llenar de pequeños detalles nuestro entorno. 
En la cocina se puede usar para dejar mensajes, darnos los buenos días o incluso poner el menú del día. Es una gran alternativa para usarse tanto en una pared entera como en pequeños bloques. 

Mural, papel pintado o vinilo cerca del desayunador o barra
El desayunador debe ser una de las partes más importantes de la cocina puesto que vamos a comer en él y disfrutar en familia o con amigos. Por ello, vamos a intentar personalizarlo con algún toque diferente como una lámina vintage, un papel pintado que lo haga más acogedor o algún vinilo original. Puedes elegir modelos que contrasten con el resto de tu decoración, con colores muy llamativos, puedes seguir modas actuales o reflejarte en los años 40´s y 50´s con los papeles de florecitas en tonos pastel.  Cualquiera que sea tu elección debe de hacerte sentir tan cómoda que las horas que pases en este espacio se vayan volando.

Plantar un mini huerto en la cocina.
Si eres de las personas que pasan horas en la cocina por gusto y te encanta cocinar, tener un mini huerto te va a encantar. Puedes dedicarlo a las plantas aromáticas para tener siempre perejil, romero, cilantro, ruda, orégano o cualquier otra hierba que utilices con mucha frecuencia en tu cocina diaria. 
Esto se puede logar comprando un pequeño carrito o hacerlo tú misma con cajas de madera que se pueden poner en el desayunador o cerca de alguna puerta o ventana. El regalo adicional de esto es que tendrás un olor genial en la cocina. 

Renovar el menaje de la cocina
Puedes cambiar de vasos, de platos o renovar los textiles, puedes optar por diseños más atrevidos o coloristas para llenar de positivismo tu mesa, esta idea puede ser perfecta para dar un aire renovado a la cocina.  Incluso puedes considerar la renovación de algunos electrodomésticos pequeños como la cafetera, el microondas, el procesador de alimentos, eligiendo diseños vanguardistas.

Cambiar las sillas del desayunador
Volvamos a fijarnos en el desayunador, es un espacio al que debemos darle mucha personalidad para que sea un rincón especial de la casa. Una de las formas más efectivas de cambiar su decoración es poner sillas nuevas en un color divertido o decorar las antiguas con cojines contrastantes. En la mesa puedes poner un camino de telas que armonicen con el espacio y flores.  Cualquier elemento que agregues y que te haga sentir en un lugar especial hará de este espacio un lugar cómodo, confortable y centro de reuniones familiares.


Si quieres profundizar en el tema, consúltanos. En tu camino hacia el éxito, déjate acompañar por Sombra, Personal Coaching.

domingo, 6 de enero de 2013

El lenguaje binario del cuerpo, por José Manuel Ruiz Regil



“La enfermedad no se hereda. Se heredan los malos hábitos”.
Dra. Rosa María Martínez

El sistema nervioso capta estímulos y los decodifica, a través de un lenguaje binario que se proyecta en la contracción y relajación de los músculos. Cualquier información del exterior o del interior, ya sea táctil, auditiva, óptica, olfativa, kinestésica o emocional, incluyendo recuerdos, fantasías y otras formas de percepción, genera una reacción muscular, las más de las veces imperceptible para el estado de conciencia ordinario.

Las aportaciones de la Medicina China al modelo de la prueba muscular ofrecen una gran metáfora, asociando los cinco elementos (metal, tierra, fuego, agua y aire) a los órganos vitales y sus derivados, a la vez que aclaran la relación entre los meridianos de energía (canales de luz), los músculos relacionados con éstos, los órganos correspondientes,  en parejas yin-yang, y sus emociones correspondientes. De esta manera, acceder a respuestas musculares nos permite conocer información celular y acceder a respuestas aún inconscientes, amplificándolas, a través de la estructura muscular para permitir al individuo darse cuenta, de acuerdo a su equilibrio orgánico y psicológico, de si un estímulo resulta tonificador o estresante de sus sistema, en un determinado tiempo y bajo circunstancias particulares.

Un color, un sabor, un olor, un nombre, un movimiento, una idea, un lugar, un recuerdo, una sensación, pueden ser motivo de estrés constante en el organismo. Los músculos y la postura lo denuncian. El desequilibrio bilateral que da como resultado una forma de andar, de moverse, de estar de pié; en una palabra, de enfrentar la vida, responde, con mucho, al sistema de creencias y compensaciones que el individuo, las más de las veces inconsciente, tiene que hacer para mantener el barco a flote. Alimentando, con el tiempo, un fardo de tensiones que lo desgastan hasta la muerte.

La Kinesiología Touch for Health, así llamada por el Dr. John Thie, desarrollador de este sistema de comunicación intrapersonal, ofrece la tecnología para aislar los cuarenta y ocho músculos relacionados con los doce meridianos bilaterales de energía, que recorren el cuerpo en natural armonía, nutriendo las estructuras sutiles del cuerpo, y expresándose físicamente en un equilibrio postural y actitudinal, tan perfecto como susceptible de tropiezo a la menor inconsciencia. De esta forma podemos conocer bloqueos y/o desconexiones que causan inflamación, obstrucción, disfunción o enfermedad desde los planos más sutiles, como pueden ser las creencias, los valores y las emociones, hasta los más densos como la estructura ósea o la misma fisiología.

Hay mucho que hacer por uno mismo antes de abandonarse “pacientemente” (negligentemente, diría yo) en manos de un especialista de la enfermedad. Lo nombro así no por menospreciar al profesional de la medicina, sino por piedad. Sería imposible conocer las singularidades de cada individuo para generar una farmacia individualizada que atienda las necesidades de cada persona.


Gran aporte ha hecho al concepto de individualidad bioquímica la medicina orto-molecular en estos días. Sin embargo, la educación tradicional que permea nuestras creencias y prejuicios se sigue inclinando hacia un sistema de salud basado en la estadística.

La prueba muscular del sistema de Kinesiología Touch for Health permite conocer, de manera inmediata, la situación presente de un individuo en sus diversas dimensiones y tonificar, estimular  o sedar el flujo de energía, apelando a la programación natural del organismo que tiende al equilibrio (homeostasis), toda vez que no ha sido intervenido con químicos ni cirugía. Y ayudado por cambios de hábitos, atención al diálogo interno, construcción de imágenes mentales que creen crear, y generan un cambio positivo en la cosmovisión del individuo, recuperar la posibilidad de construir diariamente esa tan ansiado armonía de esferas  bio-psico-sociales que llamamos salud.

El uso de vías de reequilibración dependerá del grado de profundidad del bloqueo. Estos pueden ir desde el estímulo de puntos neurolinfáticos, neurovasculares, manipulación del origen-inserción del músculo, puntos pares de acupuntura para sedar o tonificar, nutrición, o cualquier otro medio (flores de bach, yoga, meditación, oración, arte curativo) que promueva el libre flujo de la energía.

La Kinesiología, como la mayoría de los sistemas de armonización no pretende curar, sino facilitar información a la persona, para que decida profundizar en el conocimiento de sí misma, y aportar herramientas que en la medida que son incorporadas, enriquecen y depuran su estilo de vida, generando bienestar. 

Pide una consulta de equilibración a través de Kinesiología a
sombrapersonalcoaching@gmail.com


domingo, 18 de noviembre de 2012

Sácalo Tiaré Scanda y Jaime López en El Tïmpano

Sirva este gran tema de Jaime López de inspiración para todos los que quieran hacer un trabajo terapéutico de "limpiar la casa". Sacar aquello que ya no sirve, que atora, que bloquea y enferma. Un tema sanador, liberador y bellamente interpretado por Tiaré Scanda. Disfrútenlo.

domingo, 23 de septiembre de 2012

El día que decidí recuperar mi cuerpo, por José Manuel Ruiz Regil



Siempre he sido una persona robusta, digamos, de huesos anchos, o bien empaquetada, como le suelen decir algunos a los que el grueso de la población llama “gorditos”.  Pachón, ancho, llenito, fornido, grande, son otros de los adjetivos que a lo largo de la vida han podido ubicarme en el espacio. Como si el diminutivo les quitara el peso que la palabra no esconde. No omitiré los auto-infligidos cerdo, marrano o puerco con los que groseramente llegué a identificarme en los últimos tiempos, en un franco descaro de cinismo y autodestrucción compasiva. Sin embargo, en conciencia, siempre me he sentido más gordo de lo que en realidad he estado. Incluso cuando he bordeado el peso o la talla adecuada a mi índice de masa muscular, mi percepción ha sido desfasada. Alguna vez un amigo me dijo cuando en la charla le espeté un “cuando quiera bajo de peso”, -acuérdate que hay un punto de no retorno. Años después, me reconocí en ese espacio advertido, y quizás, fue cuando me abandoné, desahuciado a no volver a la salud y a perder mi forma humana.

Fue hasta que el dolor en los pies me resultó incapacitante, la ropa inabarcable y el cansancio insufrible, sólo por mencionar tres de los aspectos físicos que más me torturaban, pues el pensamiento suicida, la depresión constante, el mal humor y la amargura, por su parte, hacían lo suyo también. Un día mi primo Salvador (bendita la hora en que honra su nombre) me prestó un artículo de una revista, y un libro que contiene la investigación sobre el poder adictivo de los carbohidratos, y un plan para salir de esa dependencia. Durante cuatro décadas he probado cualquier cantidad de dietas, he seguido los programas más inverosímiles y he disfrutado también de los maravillosos resultados del ovo-lacto-vegetarianismo y del equilibro psico-físico que proporciona la práctica del Yoga. Sin embargo, por una u otra razón, en el momento más inadvertido he recaído en el desánimo que vuelve acrítico el acto de llevarse comida a la boca, aunque ésta no siempre sea alimento. 

Con ese anhelo y con el auto-reproche de haber estudiado lo suficiente de medicina y nutrición como para saber el daño terrible que mis atracones le provocaban a mis células, me adentré en la lectura, no sin la secreta esperanza de hallar en ella ese resorte que me devolviera a la conciencia de llevar a la práctica todo lo que había aprendido años atrás, y que hasta ese momento transgredía conscientemente en un desinterés total por cultivar mi salud.
Afortunadamente, desde las primeras páginas sentí el fuego necesario para decirme “este es mi último Twinky y mi última Coca”. Y así ha sido, pues desde ese momento decidí erradicar toda la comida chatarra, así como todos los carbohidratos refinados que acostumbraba, como quien decide no volver a tomar una gota de alcohol o a fumar un cigarrillo, después de una vida de excesos. De eso hace cuatro meses y puedo asegurarles que mi calidad de vida dio un vuelco de 180 grados. Lo que más me sorprendió fue el cambio mental. Bien sé que los grandes cambios son “momentum” en los que confluyen varias circunstancias en un tiempo-espacio determinado; pero vale la pena consignar que desde el primer día los pensamientos tristes, suicidas y amargos fueron disminuyendo. Me sorprendía ver cuántos momentos al día solía dar rienda suelta a los antojos, sustituyendo los antiguos pastelitos o dulces que nada más servían de inicio a una gran lista de efímeros placebos, por vasos de agua pura que me aclaraban la mente y me proporcionaban energía. Al término del primer mes sin carbohidratos el asombro rebasó los resultados físicos para regalarme una reflexión que trastocó mi vida. Caí en la cuenta de que prácticamente, era adicto a los carbohidratos desde la infancia. Toda mi vida me había desarrollado bajo el influjo de esa droga maledicta que me hacía perder la cabeza, me bajaba la energía y me mantenía en un estado de melancolía del que llegué, incluso, a vanagloriarme, sin contar la deformidad que causaba en mi físico. ¿Sería posible que detrás de mis indecisiones, de esa aparente bipolaridad, de esa ansiedad y tristeza crónicas estuviera el sustrato del exceso de azúcar refinada que había adoptado como refugio temporal, hasta que la muerte se nos interpusiera?

No voy a decir que fue fácil cambiar el mazapán de la esquina, seguido por el paquete de galletas, que antecedía a la barrita de fresa, que daba pie a las pasitas cubiertas de chocolate y que había que equilibrar con frituras de variada forma y sazón; o a la dona con café que había que rematar con otra dona; o la retahíla de tacos en la madrugada, hamburguesas o tortas gigantes acompañadas de refresco antes de volver pleno a la casa a trasnochar el insomnio; no. Pero tampoco fue difícil, y eso es lo que me tiene azorado hasta la fecha. El ahorro enorme que he podido hacer de energía morbosa, y de dinero malgastado en la producción de un suicidio lento, caro y deprimente.

Ahora, con dos tallas menos y mucha alegría más puedo ver con claridad al monstruo de la dependencia acechar en los empaques de “muerte”, despreciados por mi abstinencia. Transito por la vida como un carbo-adicto en recuperación. Con las mismas tentaciones de un alcohólico o un heroinómano en remisión. Consciente de mis auto-sabotajes, pero con el apoyo irrestricto de mi mujer y un convencimiento evidente que ningún esfuerzo de mi vanidad juvenil podría superar.

Si quieres profundizar en el tema, pregunta por el Carbo-coaching de Sombra.
En tu camino al éxito, déjate acompañar por Sombra Personal Coaching. 

Escríbenos a sombrapersonalcoaching@gmail.com

martes, 17 de julio de 2012

El Arte como sanación holística Parte II por Claudia López Vargas



PSIQUIATRÍA. Aunque con menos años de bagaje, en España existen numerosos proyectos que buscan valorar sus efectos. Un ejemplo de ello es el trabajo llevado a cabo, en la Clínica Puerta de Hierro de Madrid, con enfermos mentales. Es una experiencia piloto enmarcada en un proyecto de investigación a tres o cuatro años, fruto de un acuerdo entre la Universidad Complutense y el hospital, que sostiene que, entre sus múltiples observaciones, está el hecho de que la evolución de la enfermedad queda claramente reflejada en las obras. 

La experiencia clínica es fantástica y los pacientes se sienten muy cómodos. El objetivo es que estos enfermos se mantengan en contacto con el entorno y devolverlos a la realidad y el medio es la expresión y la exploración de sus emociones a través de la creación. 
ALZHEIMER. El crecimiento del arteterapia responde a la tendencia que se observa en los últimos años de dar más relevancia a los aspectos emocionales o psicológicos de la enfermedad a la vez que se atiende el lado puramente biológico. Se ha aceptado ampliamente que el estado anímico, el estrés y la agresividad tienen un impacto importante en la salud física y en la evolución de los enfermos. 

Esta técnica proporciona un canal de comunicación empleando la forma de lenguaje más ancestral e instintivo que son los símbolos. Las pinturas, los instrumentos musicales y el propio cuerpo —a través de la danza y del teatro— se transforman en frases que transmiten las vivencias más ocultas de la persona. Es más fácil llegar a situaciones a las que no podemos acceder por medio de la palabra.

En muchos casos, los pacientes están incapacitados para expresarse verbalmente, como es el caso de algunas personas con enfermedades neurodegenerativas o de los niños autistas. Evidentemente no se trata de curar el Alzheimer, el objetivo es mejorar la calidad de vida y frenar el deterioro cuando es posible. Además, ayudamos al equipo sanitario y a la familia a manejar al paciente y se les puede ayudar a comprender que, aunque no pueda recordar nada todavía, el paciente tiene capacidad para sentir.

De hecho, esta forma de afrontar o de detener la pérdida de facultades provocada por el Alzheimer encaja con las últimas investigaciones que demuestran que mantener cierta actividad mental retrasa el empeoramiento. 

Aunque en arteterapia se puede trabajar en grupo o individualmente, la forma de tratar a cada paciente es específica. En este sentido, Patxi del Campo, musicoterapeuta y Director del Instituto Música, Arte y Proceso de Vitoria, España, afirma que siempre se debe de trabajar a partir de las necesidades de cada persona. Los pacientes con Alzheimer en las primeras fases de la enfermedad, conservan la memoria más lejana, pero tienen dificultades con los acontecimientos más recientes, entonces, se deben buscar músicas que les evoquen el pasado y después emplear esas canciones para incorporar cosas nuevas. 

La psicooncóloga y dramaterapeuta (o especialista en psicodrama) Fabiola Hernán-Cortés, nos sugiere que en patologías como el Alzheimer y el cáncer, se trabaje un poco más con las familias que con los propios pacientes. En cualquier caso, el objetivo es muy similar: Ayudar a las personas del entorno a asumir la situación de su familiar y que, de este modo, puedan apoyarle de un modo más eficaz. Otros colectivos que se pueden beneficiar de esta práctica son las personas que han sufrido abusos, los ancianos y los niños con discapacidades, problemas de comunicación, de relación o que viven situaciones familiares conflictivas. 

SANOS. Sin embargo, no sólo las personas que sufren alguna patología pueden disfrutar del uso terapéutico del arte. El ICE, un centro de formación de educadores de la Universidad Autónoma de Barcelona, financió talleres dirigidos por Sibylle Cseri, arteterapeuta plástica y Marta Moreno, dramaterapeuta, dentro de un programa de la Generalitat enfocado a trabajar la inteligencia emocional. 

Los participantes eran los profesores de una escuela de primaria cercana a Barcelona. Según Cseri estos profesionales se sintieron muy satisfechos con la experiencia y encontraron en esta técnica un modo de liberarse del estrés y del síndrome del quemado, muy frecuente en este colectivo. 

Resulta una terapia funcional y vivificadora para altos ejecutivos, CEO´s, Directores y Presidentes de empresas ya que ellos, a pesar, de haber triunfado laboral y socialmente, sienten que han olvidado una parte de sí mismos. En general se describen como prisioneros del entorno social y familiar. Las imágenes o las obras que crean les permiten reencontrarse con ellos mismos, con quiénes son realmente y alcanzar un cierto equilibrio en medio de jornadas frenéticas.
El arteterapeuta es simplemente un guía ya que la búsqueda personal se hace al ritmo del individuo. Cada uno elige el camino y el grado de profundidad que quiere alcanzar en esta autoexploración del “yo” más profundo y primordial.

Si quieres profundizar en el tema, consúltanos. En tu camino hacia el éxito, déjate acompañar por Sombra, Personal Coaching.

viernes, 6 de julio de 2012

El Arte como sanación holística Parte I por Claudia López Vargas



El filósofo Emile M. Cioran explicó en numerosas ocasiones que su obra era fruto de un acto curativo, había comenzado a escribir para no volverse loco. El propio Dalí se definía como un paranoico a la vez que añadía: “Debo ser el único de mi especie que ha dominado y transformado en potencia creadora, gloria y júbilo una enfermedad mental tan grave”. 

El arte, en todas sus formas, no sólo es un modo de expresión, sino una herramienta terapéutica que en los últimos años ha experimentado un importante desarrollo como forma de complementar los tratamientos de diversas enfermedades y también como un medio de crecimiento personal. 
El empleo del arte como vehículo de comunicación, como exploración de uno mismo e, incluso, para exorcizar las miserias personales es tan antiguo como la propia humanidad. Como Cioran y Dalí, otros muchos artistas se iniciaron en la música, la pintura o la danza como una vía de escape, como una cura. 

Estos personajes han practicado, de algún modo, lo que ahora se denomina arteterapia, a la vez que han creado obras sublimes. Sin pretender pasar a la historia y ni siquiera con la intención de crear algo bello, el resto de los mortales podemos emplear estas formas de expresión para superar alteraciones emocionales, como terapia de apoyo en trastornos psiquiátricos e incluso, para hacer más llevaderas enfermedades tan graves como el cáncer o el Alzheimer. De hecho, Dalí no podría considerarse “el único” porque esta técnica lleva más de 50 años ayudando a pacientes de Gran Bretaña y EEUU.

En el VII Congreso Europeo de Arteterapia, celebrado en Madrid en septiembre de 2003, Paola Luzzato, responsable del servicio de arteterapia del Memorial Sloan-Kettering Cancer Center (EEUU), describía el caso de una mujer de mediana edad diagnosticada de un cáncer de mama con metástasis. Esta paciente no aceptaba la idea de su enfermedad, rechazaba el tratamiento y hablaba continuamente de suicidio. Luzzato explicaba que, una sola sesión sumergida en las espirales de la expresión artística, fue suficiente para que la enferma considerara, al menos, la posibilidad de continuar con la terapia antitumoral que su oncólogo le había indicado. 

CREACIÓN. El vehículo de un cambio de actitud frente a la enfermedad como el que ha experimentado esta mujer puede ser la pintura, la escultura, la música, la danza, la escritura o el teatro (dramaterapia). Eso sí, no se trata de contemplar los trabajos artísticos de otros, sino de crear. Todos los especialistas señalan que lo importante es el proceso creativo y no que el resultado sea hermoso. También aseguran que muchas personas se resisten al principio porque piensan que no están dotadas para las artes, pero no es necesario tener ningún conocimiento previo ni aptitud particular. 

Durante la gestación de las obras, los individuos entran en contacto con partes de sí mismos, con emociones que no se pueden explorar con la palabra. En el curso de este viaje toman conciencia de su situación y encuentran respuestas a su forma de enfrentarse a lo que les está ocurriendo. 

Esta técnica, en sus diferentes modalidades, se emplea en EEUU y en el Reino Unido desde hace más de 50 años y, más recientemente, también en España. Según Christine Lapoujade, Presidenta de la Asociación Europea de Arte Terapia (ECArte), el auténtico impulso se ha producido en los últimos cinco años: “Existen ya más de 30 universidades en toda Europa que proporcionan formación en esta disciplina y cada vez son más los países que se suman”, sin embargo, sólo está reconocida como profesión en el Reino Unido, en donde el arteterapia, en todas sus formas, está integrado en el sistema general de salud como un servicio más a los pacientes y también en las escuelas para el apoyo emocional y psicológico de los niños. 

Para definir el arteterapia habría que decir que es un auténtico crisol de disciplinas. En ella se unen, además de las bellas artes, la pedagogía, la sociología, la psiquiatría y el psicoanálisis. Carlos Ramos, director del centro de formación en arteterapia Metáfora y coordinador del máster que se imparte en la Universidad de Barcelona sobre esta disciplina, la describe como una forma de psicoterapia. Pero a diferencia del modo clásico, las sesiones no consisten en conversaciones sino que se podrían calificar más bien de juegos creativos de exploración. 

Sus posibles aplicaciones llegan a cualquier lugar donde un individuo necesite encontrar un modo de expresar o explorar sus emociones. Inicialmente, su uso se circunscribía a los trastornos psicológicos puesto que su gestación se produjo al abrigo de las teorías psicoanalíticas y, con el tiempo, se ha ido incorporando al manejo de otras patologías. Se han documentado casos de Parkinson muy avanzado en los que los pacientes han comenzado a dibujar. No son capaces, debido a los temblores, de hacer otras actividades, pero han logrado pintar y eso ya es por sí mismo un gran éxito. 

Existen múltiples trabajos a pequeña escala publicados en revistas especializadas, fundamentalmente anglosajonas, valorando los efectos del arteterapia. Sin embargo, el hecho de que no sea aún una profesión reconocida tiene como consecuencia que no existan grandes estudios concluyentes. De hecho, entre los objetivos de la responsable del Servicio de Medicina Integral del Memorial, uno de los centros líderes del mundo en el tratamiento del cáncer, está emplear las herramientas de la investigación científica para demostrar la aportación de todas las denominadas medicinas complementarias, entre ellas el arteterapia. 

Si quieres profundizar en el tema, consúltanos. 
En tu camino hacia el éxito, déjate acompañar por Sombra, Personal Coaching.