Páginas

Mostrando entradas con la etiqueta desarrollo de la inteligencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta desarrollo de la inteligencia. Mostrar todas las entradas

jueves, 22 de marzo de 2012

Darse Cuenta por José Manuel Ruiz Regil


Si ponemos atención, la mayoría de las cosas se dan cuando abrimos ese espacio de la realidad para permitirnos ver que todo está conectado. Las oportunidades aparecen, las cosas se recuperan, las perspectivas cambian, y muchas veces basta, solamente, un pequeño respiro para teñir el presente de nuevos matices. Esto es darse cuenta.
Darse cuenta de que uno está allí; de que el otro también, y que juntos hacemos un universo poderoso, vivo, dinámico y cambiante a voluntad. Despidamos aquellas ideas que nos sugieren que las cosas son como son y que así han sido siempre. Enterremos en el baúl del agradecimiento aquellos paradigmas que nos han permitido llegar hasta aquí, para darnos cuenta de que hay más, y nuevas formas de tejer la red del futuro. Abracemos las posibilidades que nos habitan y fecundemos aquellas que nacerán del encuentro con otros seres que también se han dado cuenta.
Darse cuenta es descubrir que donde hay un problema, también hay una oportunidad. Que donde hay una falta, surge un valor (“La presencia de una ausencia” Octavio Paz); que donde hay sombra, la luz tiene cabida. El mensaje nos llega desde la antigüedad: “Conócete a ti mismo”. La filosofía perenne recoge diversas técnicas, ritos y prácticas que a lo largo de la historia de la humanidad han ayudado al individuo a cumplir esta consigna. Mancias, oráculos, rituales, oraciones, cantos, danzas, magia, arte y ciencia conforman la armadura del guerrero del tiempo.
El exacerbado individualismo de los últimos tiempos se justifica al poner en juego los valores personales en el grupo. Estamos entrando a la era de la colaboración; los nombres individuales se vuelven organizaciones, marcas, iniciativas colectivas que aglutinan talentos, experiencias y metodologías para alcanzar objetivos sustentables y sostenibles. El axioma ahora es: “Conoce a tu equipo”.
Nos hemos dado cuenta de que solos es más difícil afrontar los retos que impone la realidad. Y parece que seguimos aferrados al protagonismo, a los super héroes o a los líderes vitalicios. Pero si tomamos distancia, y nos volvemos testigo de nuestros días, veremos que no es así. Que estamos inmersos en un organismo dinámico, donde los roles cambian impredesciblemente, y donde las habilidades y los talentos son intermitentes y complementarios.
Por eso cada vez es más urgente saber con qué contamos, con quién contamos y cuál es la configuración del grupo al que pertenecemos. Y tener la disposición de tomar uno, dos o más roles, de acuerdo al reto que se presenta. La identificación de las habilidades naturales de cada individuo, el desarrollo de las competencias prácticas, y la capacitación constante inter-áreas e intra-grupos es una de las nuevas prácticas que permitirán a las organizaciones del futuro permanecer en el escenario y ser competitivas ante la adversidad del mercado.
Darse cuenta es estar en el presente, mirar con claridad, asumir que lo que hay es lo que ves, y que lo que no ves o no quieres ver puede convertirse en tu principal obstáculo para crecer o el motivo de tu extinción.

martes, 8 de noviembre de 2011

¿Se nace siendo inteligente o la inteligencia se desarrolla? por Claudia López Vargas


La Inteligencia es como el póker, no todo el mundo tiene la misma dotación genética; no todos los jugadores poseen cartas idénticas. En un principio unos tienen más capacidades o mejores cartas que otros, pero dependiendo de cómo las utilicen alcanzarán unos objetivos u otros o ganarán o perderán la partida. Y es que cuando el potencial genético de una persona entra dentro de los márgenes de lo que se considera salud mental, los recursos son múltiples y pueden manejarse de infinidad de maneras. El secreto está en aprender a utilizar todo aquello que se posee, resulta que no siempre quien está mejor dotado tiene más éxito en la vida.
Las habilidades intelectuales tienden a progresar con el transcurso de los años. Las habilidades fluidas (como solucionar problemas novedosos y ensamblar figuras) logran su máximo alrededor de los 15 a 30 años de edad, en tanto que las habilidades cristalizadas (tales como los conocimientos generales y el vocabulario) continúan progresando hasta la década de los sesenta años en promedio. Igualmente la rapidez en la ejecución de pruebas intelectuales tiende a disminuir desde la década de los 30 años. Esta velocidad en la ejecución de pruebas intelectuales e hecho se considera como uno de los elementos centrales de la inteligencia fluida. Se dice que el joven sabe menos pero aprende más, en tanto que el viejo aprende menos pero sabe más.
¿En qué eres inteligente? Cómo estimular y fomentar tu desarrollo de la inteligencia.
Según el psicólogo Howard Gardner existen diferentes formas básicas de inteligencia. Éstas son válidas para todas las culturas y todos los momentos históricos. De acuerdo con Gardner las pruebas de inteligencia no deberían preguntar “¿qué tan inteligente eres?”, sino “¿en qué eres inteligente?”. Conocer en qué somos más hábiles es decisivo para el éxito, entre más utilicemos y estimulemos nuestros talentos naturales, más adaptados nos sentiremos. En el aspecto educativo, debemos de reconocer la inteligencia única y característica de los estudiantes.
Gardner propone que existen 8 tipos de inteligencias (y posiblemente una novena), cada una relacionada con la actividad de ciertas áreas del cerebro. Estas distintas formas de inteligencia son:
  1. Inteligencia verbal-lingüística.
  2. Inteligencia lógica-matemática.
  3. Inteligencia espacial.
  4. Inteligencia musical.
  5. Inteligencia corporal-quinestésica.
  6. Inteligencia interpersonal.
  7. Inteligencia intrapersonal.
  8. Inteligencia naturalista.
  9. Inteligencia Espiritual (recientemente postulada).
Cada una de estas inteligencias utiliza un sistema simbólico diferente por medio del cual los individuos representan o estructuran su experiencia. Por ejemplo, la experiencia puede simbolizarse con palabras, relaciones lógico-numéricas, imágenes visuales, tonos, ritmos o frecuencias, movimientos corporales, etcétera. Sólo las tres primeras formas de inteligencia estarían medidas en las pruebas tradicionales de inteligencia e incluidas en el coeficiente intelectual (CI). En artículos posteriores desarrollaremos las características de cada una de las inteligencias aquí mencionadas.
Si quieres profundizar en el tema, consúltanos. En tu camino hacia el éxito, déjate acompañar por Sombra, Personal Coaching.