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viernes, 6 de julio de 2012

El Arte como sanación holística Parte I por Claudia López Vargas



El filósofo Emile M. Cioran explicó en numerosas ocasiones que su obra era fruto de un acto curativo, había comenzado a escribir para no volverse loco. El propio Dalí se definía como un paranoico a la vez que añadía: “Debo ser el único de mi especie que ha dominado y transformado en potencia creadora, gloria y júbilo una enfermedad mental tan grave”. 

El arte, en todas sus formas, no sólo es un modo de expresión, sino una herramienta terapéutica que en los últimos años ha experimentado un importante desarrollo como forma de complementar los tratamientos de diversas enfermedades y también como un medio de crecimiento personal. 
El empleo del arte como vehículo de comunicación, como exploración de uno mismo e, incluso, para exorcizar las miserias personales es tan antiguo como la propia humanidad. Como Cioran y Dalí, otros muchos artistas se iniciaron en la música, la pintura o la danza como una vía de escape, como una cura. 

Estos personajes han practicado, de algún modo, lo que ahora se denomina arteterapia, a la vez que han creado obras sublimes. Sin pretender pasar a la historia y ni siquiera con la intención de crear algo bello, el resto de los mortales podemos emplear estas formas de expresión para superar alteraciones emocionales, como terapia de apoyo en trastornos psiquiátricos e incluso, para hacer más llevaderas enfermedades tan graves como el cáncer o el Alzheimer. De hecho, Dalí no podría considerarse “el único” porque esta técnica lleva más de 50 años ayudando a pacientes de Gran Bretaña y EEUU.

En el VII Congreso Europeo de Arteterapia, celebrado en Madrid en septiembre de 2003, Paola Luzzato, responsable del servicio de arteterapia del Memorial Sloan-Kettering Cancer Center (EEUU), describía el caso de una mujer de mediana edad diagnosticada de un cáncer de mama con metástasis. Esta paciente no aceptaba la idea de su enfermedad, rechazaba el tratamiento y hablaba continuamente de suicidio. Luzzato explicaba que, una sola sesión sumergida en las espirales de la expresión artística, fue suficiente para que la enferma considerara, al menos, la posibilidad de continuar con la terapia antitumoral que su oncólogo le había indicado. 

CREACIÓN. El vehículo de un cambio de actitud frente a la enfermedad como el que ha experimentado esta mujer puede ser la pintura, la escultura, la música, la danza, la escritura o el teatro (dramaterapia). Eso sí, no se trata de contemplar los trabajos artísticos de otros, sino de crear. Todos los especialistas señalan que lo importante es el proceso creativo y no que el resultado sea hermoso. También aseguran que muchas personas se resisten al principio porque piensan que no están dotadas para las artes, pero no es necesario tener ningún conocimiento previo ni aptitud particular. 

Durante la gestación de las obras, los individuos entran en contacto con partes de sí mismos, con emociones que no se pueden explorar con la palabra. En el curso de este viaje toman conciencia de su situación y encuentran respuestas a su forma de enfrentarse a lo que les está ocurriendo. 

Esta técnica, en sus diferentes modalidades, se emplea en EEUU y en el Reino Unido desde hace más de 50 años y, más recientemente, también en España. Según Christine Lapoujade, Presidenta de la Asociación Europea de Arte Terapia (ECArte), el auténtico impulso se ha producido en los últimos cinco años: “Existen ya más de 30 universidades en toda Europa que proporcionan formación en esta disciplina y cada vez son más los países que se suman”, sin embargo, sólo está reconocida como profesión en el Reino Unido, en donde el arteterapia, en todas sus formas, está integrado en el sistema general de salud como un servicio más a los pacientes y también en las escuelas para el apoyo emocional y psicológico de los niños. 

Para definir el arteterapia habría que decir que es un auténtico crisol de disciplinas. En ella se unen, además de las bellas artes, la pedagogía, la sociología, la psiquiatría y el psicoanálisis. Carlos Ramos, director del centro de formación en arteterapia Metáfora y coordinador del máster que se imparte en la Universidad de Barcelona sobre esta disciplina, la describe como una forma de psicoterapia. Pero a diferencia del modo clásico, las sesiones no consisten en conversaciones sino que se podrían calificar más bien de juegos creativos de exploración. 

Sus posibles aplicaciones llegan a cualquier lugar donde un individuo necesite encontrar un modo de expresar o explorar sus emociones. Inicialmente, su uso se circunscribía a los trastornos psicológicos puesto que su gestación se produjo al abrigo de las teorías psicoanalíticas y, con el tiempo, se ha ido incorporando al manejo de otras patologías. Se han documentado casos de Parkinson muy avanzado en los que los pacientes han comenzado a dibujar. No son capaces, debido a los temblores, de hacer otras actividades, pero han logrado pintar y eso ya es por sí mismo un gran éxito. 

Existen múltiples trabajos a pequeña escala publicados en revistas especializadas, fundamentalmente anglosajonas, valorando los efectos del arteterapia. Sin embargo, el hecho de que no sea aún una profesión reconocida tiene como consecuencia que no existan grandes estudios concluyentes. De hecho, entre los objetivos de la responsable del Servicio de Medicina Integral del Memorial, uno de los centros líderes del mundo en el tratamiento del cáncer, está emplear las herramientas de la investigación científica para demostrar la aportación de todas las denominadas medicinas complementarias, entre ellas el arteterapia. 

Si quieres profundizar en el tema, consúltanos. 
En tu camino hacia el éxito, déjate acompañar por Sombra, Personal Coaching.

miércoles, 27 de junio de 2012

Adicción al azúcar y a los hidratos de carbono refinados Parte IV por Claudia López Vargas





Dieta para vencer tu adicción a los carbohidratos

Se ha estimado que tres de cada cuatro personas con sobrepeso son adictos a los carbohidratos. Pero ¿qué significa esto? En esencia, esto significa que tienes demasiada hormona insulina en tu sistema. Esta insulina te incita a  comer con frecuencia y a consumir los tipos incorrectos de alimentos. Algunos de los signos reveladores de la adicción a los carbohidratos  incluyen fatiga, cambios de humor, y migrañas, que pueden ser causados por niveles bajos de azúcar. 

Una adicción a los carbohidratos puede llevar a consumir una bolsa entera de galletas en una sentada, o "darse el gusto" de comer medio pastel a la hora de la cena. Tu cuerpo está condicionado a comer carbohidratos tanto como sea posible. Por lo tanto, puede parecer que a veces nunca estás realmente satisfecho, no importa cuánto o con qué frecuencia comes.

En el plano la Dieta para Adictos a los Carbohidratos, debes comer dos comidas compuestas de verduras y proteínas; la otra comida consiste en  proteínas, vegetales que no están llenos de almidón y carbohidratos. Durante esta última comida, conocida como la comida de recompensa, incluso se puede comer el postre. El truco es saltarse los carbohidratos  por dos comidas cada día. 

Los autores de la Dieta para Adictos a los Carbohidratos creen que, si sigues este régimen, perderás tus antojos por los carbohidratos. Si tu necesidad de consumir carbohidratos no desaparece en la segunda semana del programa, se recomienda comprobar tu dieta para ver si estás siguiendo de cerca el programa. 

Con la Dieta para Adictos a los Carbohidratos, al igual que otros planes de  dieta, es necesario vigilar de cerca el tamaño de las porciones. Todo tu arduo trabajo será en vano si te dejas llevar en cuanto a consentirte demasiado con las confituras, inclusive si es para una sola comida al día. También, debes asegurarte de que la proteína que consumes no sea alta en grasa. Es posible que desees comer pescado, pollo sin piel, carnes magras, al tratar de obtener una fuente de proteína.

Otro aspecto importante de la Dieta para Adictos a los Carbohidratos es que no se te permite dulcificante artificial, excepto durante la comida recompensa. Esto puede ser todo un reto, especialmente si estás acostumbrado al café endulzado por la mañana. Sin embargo, puede ser adecuadamente meritorio la abstención a largo plazo mientras veas esos kilos de más desaparecer.

No hay un tiempo fijo para la comida de recompensa, sin embargo los autores del plan recomiendan que la comida tenga lugar por la noche. Esto se debe a que puede tomar entre 12 y 24 horas para el cuerpo superar la sobrecarga de hidratos de carbono. También hay una ventaja psicológica de tener la comida en la noche, te da algo con lo que esperar ansiosamente durante todo el día y si te llega a provocar hambre, estarás dormido y no lo notarás.

Debes comenzar tu comida con una ensalada de recompensa, tal como una ensalada César o una ensalada oriental, entonces, divides el resto de la comida en tercios: un tercio debe consistir en verduras bajas en carbohidratos, proteínas en un tercio, y un tercio de carbohidratos. Esta fórmula ha sido probada exitosamente para facilitarte el logro de bajar de peso a largo plazo.

Como ocurre con muchos otros planes de comidas, el mayor reto para los que están en Dieta para Adictos a los Carbohidratos es la capacidad de apegarse a él. Hacer dieta puede ser un trabajo agotador, no importa qué tipo de recompensas  le esperan a un individuo al final del día. Su compromiso le permitirá quedarse con el programa, incluso cuando se convierte en todo un reto.

Si bien algunas personas pueden ver la pérdida rápida de peso con la Dieta para Adictos a los Carbohidratos, otros pueden ver sólo una pérdida de peso moderada. El éxito del programa dependerá de la fisiología individual.

¿Es la dieta para adictos a los Carbohidratos una moda pasajera? Todo depende de con quién se hable. Si bien algunas personas lo ven como un importante avance dietético, otros lo ven simplemente como un capricho pasajero. Los expertos no están de acuerdo sobre si la Dieta para Adictos a los Carbohidratos  representa una nutrición sana. Al final, tú, en consulta con tu médico personal, tendrás que decidir si la Dieta para Adictos a los Carbohidratos  funcionará para ti.

Si quieres profundizar en el tema, consúltanos. En tu camino hacia el éxito, déjate acompañar por Sombra, Personal Coaching.

miércoles, 20 de junio de 2012

Adicción al azúcar y a los hidratos de carbono refinados Parte III por Claudia López Vargas





¿Sientes la necesidad de comer pan, pasta, pasteles, galletas, chocolate, papas fritas?

ADICCIÓN AL CHOCOLATE:
Para el caso de la adicción al chocolate (uno de los CSR más adictivos), Virtue (1990) describe el mismo proceso:

a) Sensación de ansiedad o angustia producida por una frustración que inicia el consumo, por ejemplo, del chocolate;

b) Un “pico” de excitación, donde la persona puede alejar de su conciencia por un instante ese problema, comienza a sentirse mejor.

c) Una caída de tipo ansiosa o depresiva lo que favorece la reiniciación del ciclo adictivo.

Cabe aquí aclarar que los efectos de los azucares son de corta duración y la escala del efecto eufórico es evidentemente menor a la de otras sustancias como, por ejemplo, la cocaína.

ADICCION A LA COCACOLA:
Los refrescos de cola contienen una sustancia ‘potencialmente adictiva’, la cafeína y contiene también gas carbónico que, según la AMEDEC, es un ingrediente que provoca “adicción psicológica”. Por si fuera poco, los azúcares que contiene el refresco, causan adicción al azúcar y paulatinamente van disolviendo el esmalte de los dientes debilitándolos y produciendo caries. Y no sólo eso, los azúcares que no logra digerir el organismo, se transforman en grasa, dando como posible consecuencia sobrepeso e incluso problemas de obesidad.

Y para aquellos que creen que este problema se resuelve tomándose una “coca light”, les tenemos otra noticia: hay estudios de la AMEDEC que señalan que el consumo de sustitutos de azúcar, o azúcar sintética en grandes cantidades, provoca daños cerebrales, pérdida de memoria y confusión mental. La sustancia que provoca estas afecciones se llama aspartamo y sostienen que podría contribuir al desarrollo del Alzheimer. Además, señalaron que los componentes químicos del "aspartamo" tienen otras consecuencias graves por un consumo excesivo, como daños a la retina y al sistema nervioso.


BULIMIA
La bulimia tiene como características centrales los atracones y el desarrollo consecuente de conductas compensatorias para contrarrestar el aumento de peso. ¿Pero, cual es el tipo principal de alimentos ingeridos durante estos atracones?

A pesar de que el tipo de comida que se consume en los atracones puede ser variada, generalmente se trata de dulces y alimentos de alto contenido calórico (como helados o pasteles). Sin embargo, los atracones se caracterizan más por una cantidad anormal de comida ingerida que por un ansia de comer un alimento determinado, como los hidratos de carbono. Los individuos con bulimia nerviosa ingieren más calorías en un atracón que los individuos sin bulimia nerviosa en una comida, pero la proporción de calorías derivadas de proteínas, ácidos grasos e hidratos de carbono es similar.

Sobre este punto es inevitable la analogía entre las personas obesas a las que se le suprimen los carbohidratos durante un régimen dietético a quienes les vienen deseos incontrolables de consumir cosas “ricas” (dulces) y terminan por abandonarse en el consumo desesperado de carbohidratos y los atracones en la bulimia. En ambos casos, se da una búsqueda desesperada por consumir el alimento seguido de una “culpa”, en el primer caso por haber abandonado el proyecto de adelgazamiento y en el segundo por el miedo que representa el engordar.


OBESIDAD
Según investigaciones realizadas en EEUU, el 75 % de la población obesa es adicta a los carbohidratos lo cual nos da un parámetro aproximado de su influencia como determinante de la obesidad.

Por otra parte, la influencia de la adicción a los carbohidratos en el mantenimiento o no de una dieta o de recomendaciones alimenticias en general es notoria para los especialistas ya que de cortarse abruptamente el azúcar y los CSR la persona siempre tiene un punto de quiebre y abandona todo tratamiento.

El azúcar contiene:

Calcio 0mg;
Fósforo 0mg;
Hierro 0 mg;
Potasio 0.85mg;
Sodio 0.28 .mg;
Tiamina 0mg;
Riboflavina 0mg;
Niacina 0mg

Para la digestión y asimilación del azúcar el cuerpo gasta sus propias reservas de vitaminas, es decir, ¡el azúcar más que un alimentar, desnutre! 


COMO TRATAR LA ADICCIÓN AL AZÚCAR
El primer paso es entender y reconocer que tu cuerpo es adicto al azúcar y/o los hidratos de carbono refinados. El paciente tiene que entender que no tiene la culpa, que no es un problema de falta de voluntad o “portarse mal”, sino que su conducta se debe a la adicción de una sustancia. Sin la comprensión real del problema no se podrá efectuar un tratamiento con éxito.

Evidentemente, como con cualquier droga, ha de suspenderse completamente el consumo. Esto creará el “mono” o la fase de desenganche. Cuando existe hipoglucemia reactiva, deberá de ponerse un tratamiento ortomolecular para la hipoglucemia, y de esta forma restablecer la glucemia en sangre. Si existe además una adicción a la harina de trigo refinada (el cereal más adictivo de todos y el de mayor consumo), esta deberá ser tratada de la misma forma, con una dieta específica que rompa el círculo vicioso. De esta manera  tratamos con éxito el sobrepeso, la bulimia, los problemas de concentración, las cándidas y todo el cuadro que ha generado LA ADICCIÓN AL AZÚCAR. El enfermo, una vez curado, deberá de seguir unas pautas en su alimentación para no tener recaídas en el futuro.

Si quieres profundizar en el tema, consúltanos. En tu camino hacia el éxito, déjate acompañar por Sombra, Personal Coaching.

jueves, 14 de junio de 2012

Adicción al azúcar y a los hidratos de carbono refinados Parte II por Claudia López Vargas





Esta es la segunda de cuatro entregas de este tema interesante, actual y, sobre todo, de salud pública...

EL SISTEMA INMUNOLÓGICO Y EL AZÚCAR

Estudios recientes vinculan al azúcar con problemas en el sistema inmunológico, tal como lo denuncia la doctora Nancy Appleton en Lick the sugar habit:

Una de las substancias aparentemente inofensivas y, sin embargo, una de las que mayores problemas crea al atacar nuestro sistema inmunológico es el azúcar. Los macrófagos quedan atorados en el azúcar y se imposibilita su acción. La misión de los macrófagos consiste en destruir, bloquear y activar la inmunidad cuando detectan la presencia de una toxina, un virus o una bacteria. Cada vez que ingerimos azúcar, aunque sea tan poco como dos cucharadas, las proporciones de minerales entran en desequilibrio. Este desequilibrio a su vez, en personas ya enfermas, puede durar horas y a veces ya no se recuperan. Cuando los minerales del cuerpo están en desequilibrio día tras día, año tras año, posiblemente por generaciones, la habilidad del cuerpo para volver a su homeostasis está agotada. El cuerpo ya no puede volver a su armonía o balance. Resulta increíble que las autoridades del Departamento de Salud Pública de diferentes naciones sigan manteniendo al público en la total ignorancia. Lo más que se ha conseguido es obligar a indicar en la etiqueta de los productos industriales si contienen azúcar, cosa que aparece prácticamente en el 90% de los mismos ya que ¡incluso los productos salados son conservados en azúcar!

POTENCIAL DE DEPENDENCIA
Hoebel explica que el azúcar desencadena la producción de opioides naturales en el cerebro, parte clave en el proceso de adicción. Retomando las palabras de Hoebel:

“El cerebro se vuelva adicto sus propios opioides de las misma forma que lo hace a la morfina o a la heroína. Aunque estas drogas poseen un efecto mayor el proceso es esencialmente el mismo”.

Así pues, el potencial de dependencia es considerablemente alto. La dependencia es de tipo psicológico y físico. Su síndrome de abstinencia se experimenta hasta después de varias semanas de haber descontinuado totalmente el uso de azúcar y alimentos que lo contengan. Sus síntomas incluyen depresión, fatiga, nerviosismo, ansiedad por comer alimentos dulces, falta de concentración, alergias e hipertensión. En grado extremo la dependencia al azúcar se presenta como hipoglucemia, en cuyo caso una privación de alimentos dulces puede conducir a ataques fatales.

El azúcar ES UNA DROGA, quizá no altere tu conciencia de una manera obvia e inmediata como el alcohol o las pastillas, pero produce cambios en el estado físico, emocional, mental y espiritual del usuario. Y como cualquier otra adicción, es devastadora en esos cuatro niveles.

Está en la naturaleza de todos los adictos negar que tengan una adicción. Y también lo está apuntar hacia otros adictos y decir "mi problema no es tan serio como ese". Especialmente los adictos al azúcar sufren de esta forma de negación. El azúcar se ha convertido en el mayor contaminante de nuestras comidas

Campbell después de años de estudios, en 1966 concluyó que el azúcar refinado, crea adicción y estableció tres reglas respecto los efectos de su consumo en seres humanos:

1) Regla de los 20 años. Un individuo puede resistir los efectos perjudiciales del azúcar refinado durante 20 años; a partir de ese momento aparece la diabetes.

2) Regla de las 70 libras (31.5 kilos). Una población puede consumir hasta 70 libras de azúcar por persona por un año antes de que afloren enfermedades graves.

3) Regla del 20 %. En poblaciones con presencia de diabetes, el consumo de sacarosa será superior al 20 % del consumo total de calorías.

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jueves, 7 de junio de 2012

Adicción al azúcar y a los hidratos de carbono refinados Parte I por Claudia López Vargas





Los números, las cifras, las estadísticas, todo esto me pareció irreal y me hizo poner atención en un tema por demás interesante pero, por sobre todas las cosas, importante en términos de salud: Obesidad y adicción a los carbohidratos.  Trataremos de desarrollar el tema de manera fácil, con información dura y cimentados en los estudios de científicos muy importantes en el área, dividido en cuatro entregas.

Bulimia, obesidad, ansiedad, depresión, hipoglucemia, prediabetes, candidiasis, todos ellos son consecuencia de la adicción al azúcar, es decir, a la sacarosa refinada. Su adquisición es legal y se encuentra en el 99% de los alimentos. Así como otras drogas crean marginación social a quienes las consumen, el azúcar no, más bien los anuncios, las gigantes corporaciones alimenticias y las situaciones sociales nos empujan a consumirla.

El dato duro de este veneno blanco es: su composición química es C12H22O11, tiene un poder adictivo similar a la heroína y una formula química parecida a la cocaína (C17h21NO4, al azúcar le falta el átomo de nitrógeno).

EL CICLO VICIOSO:
Cuando una persona consume carbohidratos se estimula la secreción de insulina lo cual promueve la captura por parte de los músculos de la mayoría de los aminoácidos, excepto del triptofano. Es así que los niveles en sangre del triptofano se ven incambiados con la ingesta de carbohidratos pero no en su proporción. El porcentaje del triptofano sobre el total de aminoácidos disponibles en sangre, aumenta en proporción directa a la ingesta de CSR. Dado que el triptofano compite con otros aminoácidos en su pasaje por la barrera al cerebro, la secreción de serotonina se ve sobreestimulada por la cuantiosa presencia de su precursor (Wurtman y Wurtman, 1989: 73 y sigs.)

Entonces, una vez que se produce el consumo, las hendiduras sinápticas se ven repletas de estos neurotransmisores y la persona comienza a sentirse mejor (el efecto de euforia, aunque de menores magnitudes si lo comparamos con otras sustancias psicoactivas), tal como sucede en el caso del consumo de cocaína y otras drogas de abuso. En virtud de esta sobreexistencia de neurotransmisores se produce una autorregulación por la que se envía la señal para dejar de producirlos. Así se genera una cadena en que se rompe con el natural equilibrio de la producción y sea constante la necesidad de carbohidratos para llegar al nivel anterior (Vélez de León, 2003). Esta autorregulación puede ser explicada según Bernstein (1998) aplicando los principios de la “Teoría homeostática de la adicción bioquímica”. Según ella, el cerebro intentará compensar la prolongada presencia de ciertos neurotransmisores mediante la disminución de sus efectos o asumiéndolos como constantes en la actividad cerebral. De este modo, en el caso de la adicción a los carbohidratos el cerebro intenta compensar esta artificial presencia de neurotransmisores disminuyendo su producción normal o disminuyendo la sensibilidad de los receptores post-sinápticos. Es así que se desarrolla la “tolerancia”, donde cada vez se necesita más cantidad de CRS para sentir el mismo efecto.

Cuando se consume azúcar, la glucosa es absorbida por la sangre, y nos sentimos animados. Es un estímulo veloz. Sin embargo, a este impulso energético le sigue una depresión, cuando el fondo se desprende del nivel de glucosa sanguínea. Estamos inquietos, cansados; necesitamos hacer un esfuerzo para movernos o incluso pensar. Podemos estar irritables, hechos un manojo de nervios, alterados hasta que se eleve de nuevo el nivel de glucosa. La gravedad de la crisis doble depende de la sobredosis de glucosa.

Si continuamos tomando azúcar, una nueva crisis doble empieza siempre antes de terminarse la anterior. Las crisis acumulativas al final del día pueden ser enloquecedoras.

Tras varios años, el resultado final son glándulas adrenales y páncreas enfermos. El organismo de una persona puede resistir los efectos perjudiciales del azúcar durante 20 años, a partir de los cuales aparece la diabetes. Mientras tanto la producción de hormonas es baja en todo el circuito endocrino. El cerebro puede encontrarse en dificultades para distinguir lo real de lo irreal, el individuo se vuelve precipitado y ante situaciones estresantes, se desmorona y pierde la capacidad de enfrentar cualquier contingencia. El individuo está siempre cansado y no logra hacer nada. Sufre de “sugar blues” (o depresiones del azúcar).  El grado de dependencia de azúcar varía según el individuo tenga un organismo más o menos tendente a las adicciones. Esto se puede valorar en la capacidad del individuo o no de “desengancharse” de este u otro hábitos tóxicos.

Si quieres profundizar en el tema, consúltanos. En tu camino hacia el éxito, déjate acompañar por Sombra, Personal Coaching.


jueves, 31 de mayo de 2012

¡Sonríe! por Claudia López Vargas




Ni ropa a la última moda, ni maquillajes, ni perfumes caros; sonreír y mirar a los ojos son la receta infalible en el cortejo amoroso. Este es el resultado de un ambicioso estudio psicológico dirigido a determinar qué es lo que hace que nos guste más un rostro que otro y hasta qué punto eso influye en nuestras preferencias sexuales.

Y parece que influye… Las conclusiones del estudio, llevado a cabo por científicos de las universidades escocesas de Stirling y Aberdeen, reflejan que es más probable que una persona nos parezca atractiva si sonríe y si nos mira a los ojos. No importa que sea más o menos agraciada. Estos dos factores se llevan la máxima presea cuando de seducción hablamos.

El método del estudio es de una sencillez indiscutible. Se presentaron, inicialmente, a cientos de encuestados las imágenes de dos caras idénticas cuya única diferencia estribaba en la mirada. Una de ellas fija los ojos en la cámara, la otra no. Las preferencias del público se inclinaron, claramente, por la primera imagen.

Ésto, que a primera vista puede parecer lógico, se volvía algo más sorprendente en el segundo hallazgo: si se pregunta cuál de los dos rostros es sexualmente más atractivo, la proporción de quienes eligen el primero se dispara hasta las nubes. Es decir, cuando uno mira fijamente a los ojos de una persona, está tocando, consciente o inconscientemente, una tecla de la atracción sexual.

Según el estudio, esta atracción visual es mayor entre personas de distinto sexo y son los hombres, y no las mujeres, quienes son más conscientes de ella. Lo que demuestran los científicos escoceses es que, en general, sentimos preferencia por una persona que nos mire a los ojos, y que esta preferencia apenas varía si el rostro es hermoso o feo, si está alegre o enfadado.

En este sentido, otra de las conclusiones del estudio, es precisamente que las caras sonrientes nos atraen sexualmente más que las enojadas. “Las personas prefieren caras que le transmitan la impresión de que son importantes”, afirma Claire Conway, una de las autoras del estudio.

La sonrisa es un faro en la obscuridad que guía a los seres humanos en el azaroso camino hacia la conquista, haciendo que el ritual del cortejo sexual tenga mayor dirección y sentido, incrementando así la probabilidad de la correspondencia a lo largo del mismo. “Desde luego, la sonrisa es una señal muy clara que te dice si una persona está interesada en ti o cree que está malgastando su tiempo al hablar contigo, pero el estudio indica también el grado de atractivo que uno encuentra en una persona; depende en parte de hasta qué punto uno crea que va a tener éxito con ella”, asegura Ruth Mace, de la Universidad de Londres.

Más allá del glamour del flirteo más emocionante, hay un objetivo en el estudio científicamente más importante: determinar si nuestras preferencias faciales son fruto o no de la evolución. Según los científicos escoceses, el atractivo sexual de un rostro de mirada fija y sonriente es muy difícil de justificar sin recurrir a Darwin. En ese caso, la sonrisa tendría una función psicosocial muy útil: ayudar a los seres humanos a escoger objetivos “factibles” para sus conquistas y, así, asegurar la continuidad de la especie.

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lunes, 28 de mayo de 2012

Arte Curativo imparte José Manuel Ruiz Regil




Taller vivencial en dos modalidades:

A) 4 sesiones de 2 hrs cada una los días 4, 11, 18 y 25 de julio
B) Fin de semana de 4 hrs. el sábado y 4 hrs. el domingo los días 23 y 24 de junio.

Costo de Recuperación: $2000 MX
Si pagas antes del 15 de junio: $1500 MX

Ponte en contacto con nosotros, pide informes, nos encantará atenderte personalmente

La experiencia de la exploración creativa, a través de las técnicas que imparte el seminario de Arte Curativo, despierta en los participantes la posibilidad de hallar nuevos lenguajes para expresar matices de pensamientos y sentimientos, y hallar espacios interiores que pueden tener impacto en todas las áreas de la vida.

Se ha comprobado que la música favorece el pensamiento abstracto (Efecto Mozart), así como la poesía, pues además de su musicalidad, los conceptos e imágenes retan los paradigmas mentales llevando al escucha y/o creador a conclusiones innovadoras o soluciones visionarias que tal vez, por medio de otro camino, llevaría más tiempo encontrar. Además, el trabajo con la música la convierte en una compañera inseparable, que actuará a través de la memoria en los momentos en que el sistema requiera de un balance. Recurrirá a su memoria y evocará los sonidos que equilibren las emociones, a través del mensaje oculto que hay en cada pieza.

El trabajo corporal permite al individuo tomar conciencia de su estar. Su postura, uso de la respiración, velocidad, ritmo y manejo del peso al moverse, así como su interacción con otros cuerpos. La distancia, el encuentro y la partida.

La expresión gráfica permite encontrar nuevos símbolos que contengan mayor fuerza que las palabras mismas. Su impacto y nivel de recordación, está más que estudiado, comunican con enorme contundencia.

La exploración de estos lenguajes fundamenta un nuevo enfoque en la formación de líderes a través del desarrollo de habilidades gerenciales por medio de la creatividad y el manejo de emociones, la comunicación simbólica y el hallazgo de visiones anticipadas, pues el arte despierta una sensibilidad que está más allá de la razón.

En tu camino al éxito déjate acompañar por Sombra, Personal Coaching.

lunes, 21 de mayo de 2012

Qué es la Inteligencia Cultural por Claudia López Vargas





La inteligencia cultural es nuestra capacidad para relacionarnos efectivamente con personas de otras culturas; es la habilidad para reconocer, leer y adaptarse a señales culturales, tanto obvias como imperceptibles, cómodas como extrañas, de manera que tu efectividad no esté comprometida cuando interactúes con personas de otros países. Cuando hablamos de cultura no nos referimos sólo a nacionalidades. Si la cultura está compuesta por los valores, actitudes, creencias y comportamientos compartidos por un grupo de personas, cuando hablamos de cultura también nos referimos a culturas organizacionales, profesionales y a otras que nos identifican con los grupos a los que pertenecemos, por ejemplo, podemos hablar de: cultura “latina”, de los “contadores” o  “futbolistas”.

Todas las culturas tienen un aspecto visible y uno invisible. Dentro de lo visible podemos encontrar: nuestro aspecto físico que incluye cómo nos vestimos, cortamos el pelo, las tradiciones, los símbolos usados en camisetas, los libros que leemos, la música que escuchamos. Dentro de lo que no es tan visible incluimos los valores, creencias y perspectivas de la vida y del mundo. Por lo general, la gente busca relacionarse con personas de las mismas culturas porque comparten todos estos códigos. El problema se crea cuando nos encontramos con personas de diferentes culturas, nos cuesta entenderlos y llegamos a menospreciarlos porque no piensan o actúan como nosotros. La inteligencia cultural nos permite tener la amplitud, flexibilidad y capacidad para lidiar con estos desafíos en forma efectiva. Requiere comprender que ninguna cultura es superior, mejor o peor que otra y que el poder entender las diferencias, aunque no las compartamos, nos permite coordinar acciones con personas de culturas diferentes para alcanzar fines en común.

Un profesional o empresario con inteligencia cultural es capaz de solucionar problemas, tomar decisiones y resolver conflictos de una manera que optimice las diferencias culturales para generar mejores soluciones sustentables y creativas.

El primer paso para desarrollar la inteligencia cultural implica reconocer nuestros valores, creencias y actitudes y aceptar que aunque son los nuestros no son los únicos válidos. Hay otras maneras de ver la realidad y en la medida que podamos entender esas diferencias, vamos a poder relacionarnos con los otros más efectivamente. En otras palabras, la empatía, o la capacidad de ponernos en los zapatos del otro, nos permite ser sensibles a las necesidades de otras personas. En la medida que somos conscientes de nuestros “filtros culturales”, podemos participar en el ejercicio de explorar maneras alternativas de entender la realidad y comportarnos sin miedo a “perder” algo al aceptar esas diferencias. Esto requiere humildad, curiosidad, flexibilidad, capacidad de estar “presente” a las sutilezas de las diferencias culturales, y disposición para tomar riesgos y equivocarse en el trayecto para acortar esas distancias culturales.
Además de las creencias, la inteligencia cultural implica comportamientos específicos que dan cuenta de esa capacidad para relacionarnos. Nuestra efectividad en demostrar interés haciendo preguntas y la capacidad de estar presentes al lenguaje corporal pueden ayudarnos en ese proceso. Es decir, que el sentirnos cómodos haciendo preguntas que nos permitan entender mejor a los otros y prestar atención no sólo a lo que se dice sino también a lo que no se dice o cómo se dice, nos puede dar información útil para entender mejor a personas que pertenecen a culturas diferentes de las nuestras.
Para poder desarrollar una Inteligencia Cultural efectiva es necesario:
 1. Reconocer el impacto de la cultura: Los comportamientos culturales son señales externas de valores y creencias profundamente arraigadas que se han construido en una sociedad a lo largo del tiempo. Entendiendo qué es la cultura, cómo has sido moldeado por ella y cómo tus valores culturales difieren con personas de otras partes del mundo, puedes volverte más perceptivo y exitoso en un mercado global culturalmente diverso.
2. Comprender las raíces culturales propias: Nuestros valores y comportamientos son resultados de nuestro origen y de lo que hemos sido expuestos desde nuestra más temprana niñez. Esto es reforzado a lo largo de nuestra vida, comenzando por los cuentos para niños y los héroes de la juventud. Una completa apreciación de tu propio perfil cultural te permitirá contemplar la real magnitud de su impacto en tu conducta
3. Reconocer e interpretar las raíces culturales en otros: Si no conoces estas diferencias, muy posiblemente atribuyas un significado donde no lo hay o pierdas un significado donde sí lo había. De esta manera puedes reaccionar emocionalmente sintiéndote confundido, enojado o frustrado. El aspecto importante aquí es que otros sostienen sus valores como incuestionables verdades al igual que tú los tuyos.
4. Desarrollar estrategias y habilidades de ajuste: El desafío es ajustarse a las diferencias culturales mientras se permanece auténtico. Desarrollar habilidad cultural no significa comprometer los valores personales. Significa que reconoces las señales y adaptas tu comportamiento a ellas. No comprometes los objetivos, simplemente buscas métodos alternativos culturalmente adaptables para alcanzarlos.
La urgencia por líderes empresariales culturalmente competentes no tiene precedente. Gracias a la globalización, Internet y otros avances tecnológicos, formamos parte de un nuevo mercado global. Simplemente no puede ser subestimado: Si se ignora y no se sabe cómo manejar activamente la diversidad cultural global, existirán problemas para triunfar en los negocios.

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lunes, 14 de mayo de 2012

Optimismo Inteligente por Claudia López Vargas





Muchas veces cuando se habla de pensamiento positivo, de optimismo, hay personas que piensan en eso como una actitud inocente, como si un optimista fuera la persona que tiende a negar la realidad, que cree  que nunca pasa nada y que en el caso de que pase será algo de poca importancia.

Todos hemos escuchado en alguna ocasión alguno de esos discursos en que se mencionan y se combinan conceptos como el optimismo o la energía positiva. Y no es difícil encontrarse, en una gran cantidad de ellos, con cierta relación casi supersticiosa, en que se sugiere que lo que hace que algo salga bien, en última instancia, es que uno lo anhele suficientemente y que el pensamiento positivo es algo así como milagroso ya que pocas veces nos dicen que, si bien la repetición por sí misma es como el habla de un loro, la acción asociada a la repetición verbal da resultados maravillosos.  El truco está en hacer y hacer diferente para obtener resultados diferentes.

A partir de las investigaciones de la psicología positiva encabezadas por Martín Seligman se ha empezado a hablar del optimismo inteligente en contraposición a esa especie de negación ilusa de la realidad. Quizá esta idea sea de las más “inteligentes” que ha desarrollado la psicología en los últimos años. Combina de forma perfecta dos elementos que para muchos serían muy difíciles de compatibilizar: el optimismo por una parte, un concepto específicamente ligado a la interpretación de los hechos en base a emociones positivas y que tiene, a su vez, repercusiones en el afrontamiento de las personas y, por otro, la inteligencia, ligada a lo racional por excelencia. ¿Cómo se llevan de la mano estas dos ideas cuando parecen pertenecer a mundos tan distanciados como la emoción y la racionalidad?

Hoy en día sabemos que estos dos aspectos de la vida no están tan distanciados, ni mucho menos. Es más, se ha empezado a descubrir que en muchos de esos discursos ñoños sobre el optimismo se esconde una forma de vivir tan absurda como la que se basa en un pesimismo patológico.

El optimismo es el valor que nos ayuda a enfrentar las dificultades con buen ánimo y perseverancia, descubriendo lo positivo que tienen las personas y las circunstancias, confiando en nuestras capacidades y posibilidades junto con la ayuda que podemos recibir. La principal diferencia que existe entre una actitud optimista y su contraparte –el pesimismo- radica en el enfoque con que se aprecian las cosas: empeñarnos en descubrir inconvenientes y dificultades nos provoca apatía y desánimo.

Normalmente la frustración se produce por un fracaso, lo cual supone un pesimismo posterior para actuar en situaciones similares. La realidad es que la mayoría de nuestros tropiezos se dan por falta de cuidado y reflexión. ¿Para qué sirve entonces la experiencia? Para aprender, rectificar y ser más previsores en lo futuro y, así, poder enfocar de una mejor manera nuestro optimismo.

En el clásico del vaso medio lleno (optimismo) o medio vacío (pesimismo), ¿cuál de las interpretaciones se acerca más a la idea de “optimismo inteligente”? Pues, sin duda, la que opte por considerar el vaso como medio lleno porque tienen en cuenta dos elementos fundamentales: que el vaso medio lleno corresponde a una realidad tangible, comprobable y, por otro lado, que se es consciente de que definir ese estado como medio lleno en vez de medio vacío, sí tiene cierta influencia en nuestra forma de afrontar esa situación. Mientras la primera interpretación crea en nosotros un estado de ánimo positivo, la segunda nos transmite un fondo de tristeza, de desánimo que orienta de forma casi imperceptible a veces, pero real, nuestra conducta.

En el ámbito de las relaciones, por ejemplo, cuando funcionamos en pareja, no es lo mismo ni tiene las mismas implicaciones considerar lo que el otro está haciendo bien que lo que está haciendo mal, aún cuando las dos facetas de la realidad sean inapelables. El optimista inteligente no niega lo que no funciona, pero decide, de forma consciente, considerar también lo que es adecuado en aras de fortalecer su ánimo en la relación y tener un enfoque constructivo y no basado en el reproche o en el ánimo de que la pareja cambie a aquello que, egoístamente, queremos que sea para que sea un reflejo fiel de nosotros mismos. Cuando nos sentimos agredidos por alguien (y la agresión podría ser un hecho indiscutible), no tendremos la misma reacción considerando que la persona ha tenido mala intención o cuando entendemos que no la ha tenido.

Se habla del optimista inteligente como alguien que es capaz de ver la realidad y reconocer si algo no funciona, pero a su vez, tiene la capacidad para valorar cómo puede hacer él para mejorarla. Es una especie de cualidad de poder ver lo que habría de cambiarse sin por ello despreciar lo que funciona correctamente.

El optimista inteligente es capaz de darse cuenta de que estamos en una situación de crisis pero eso ni le paraliza como al pesimista, ni se sienta a esperar a que la solución venga milagrosamente como lo hace el optimista ñoño. Reflexiona, toma su propia responsabilidad sobre la situación y busca acciones orientadas al cambio.


El optimismo es una actitud permanente de “recomenzar”, de volver al análisis y al estudio de las situaciones para comprender mejor la naturaleza de las fallas, errores y contratiempos, sólo así estaremos en condiciones de superarnos y de lograr nuestras metas. Si las cosas no fallaran o nunca nos equivocáramos, no haría falta ser optimistas.

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lunes, 7 de mayo de 2012

40 consejos para ser feliz por Claudia López Vargas




Nuestra felicidad no depende de que nos saquemos la lotería ni de que todo sea fácil en la vida. Es una cuestión de actitud ante las circunstancias,  una planta que se riega día a día, un estado de ánimo continuado que se refleja en todo lo que hacemos y en aquellos quienes nos rodean.
Aquí tenemos 40 consejos para ser feliz.  Son realistas, sensatos y gratuitos, todos los podemos realizar y sus resultados pueden ser mágicos. ¿Lo probamos?  Recuerda que sólo tú te puedes dar permiso para ser feliz, es tu propia elección y nadie puede hacerlo por ti.

1.   Camina de 10 a 30 minutos todos los días. Mientras caminas sonríe.
2.   Siéntate en silencio por lo menos 10 minutos cada día. Enciérrate si es necesario.
3.   Escucha buena música todos los días, es auténtico alimento para el espíritu.
4.   Al levantarte en la mañana di lo siguiente: Mi propósito hoy es … ya verás que es fácil alcanzarlos.
5.   Vive con las 3 “E”: Energía, Entusiasmo y Empatía.
6.   Juega más juegos que el año pasado.
7.   Lee más libros que el año pasado.
8.   Mira al cielo al menos una vez al día, date cuenta de la majestuosidad del mundo que te rodea.
9.   Sueña más mientras estás despierto.
10.                Come más alimentos que crezcan en los árboles y en las plantas y menos alimentos que sean manufacturados en plantas industriales o que requieran un sacrificio.
11.                Come arándanos y nueces. Toma té verde, mucha agua y una copa de vino al día (asegúrate de brindar con ella por algo hermoso de lo mucho que hay en tu vida y, de ser posible, hazlo en compañía de quien amas).
12.                Haz  reír a por lo menos a 3 personas cada día.
13.                Elimina el desorden de tu casa, tu auto y tu escritorio y deja que nueva energía fluya en tu vida.
14.                No gastes tu precioso tiempo en chismes, cosas del  pasado, pensamientos negativos o cosas fuera de tu control. Mejor invierte tu energía en lo positivo del presente.
15.                Date cuenta de que la vida es una escuela y tú estás aquí para aprender. Los problemas son lecciones que van y vienen, son hermosas oportunidades para crecer, lo que aprendes de éstos es para toda la vida.
16.                Desayuna como rey, come como príncipe y cena como mendigo.
17.                Sonríe y ríe más.
18.                No dejes pasar la oportunidad de abrazar a quien aprecias.
19.                La vida es muy corta como para desperdiciar el tiempo odiando a alguien.
20.                No te tomes a ti mismo tan en serio. Nadie más lo hace.
21.                No tienes que ganar cada discusión. Acepta que no estás de acuerdo y aprende del otro.
22.                Estate en paz con tu pasado, así no arruinará tu presente.
23.                No compares tu vida con la de otros. No tienes idea del camino que ellos han andado en la vida.
24.                Nadie está a cargo de tu felicidad excepto tu mismo.
25.                Recuerda que tú no tienes el control de todo lo que te sucede, pero sí de lo que haces con ello.
26.                Aprende algo nuevo cada día.
27.                Lo que la demás gente piense de ti no es de tu incumbencia.
28.                Aprecia tu cuerpo y disfrútalo.
29.                No importa que tan buena o mala sea la situación, ésta cambiará.
30.                Tu trabajo no se ocupará de ti cuando estés enfermo. Tus amigos sí lo harán. Mantente en contacto con ellos.
31.                Desecha cualquier cosa que no sea útil, bonita  o divertida.
32.                La envidia es una pérdida de tiempo. Tu ya tienes todo lo que necesitas.
33.                Lo mejor está aún por venir.
34.                No importa cómo te sientas, levántate, vístete y asiste.
35.                Ten sexo maravilloso, siempre con plenitud de tu ser.
36.                Llama a tus familiares con frecuencia y mándales correos diciéndoles: ¡estoy pensando en ti!
37.                Cada noche antes de acostarse di lo siguiente: Doy gracias por… Hoy logré o conseguí… así, la vida te dará más cosas para agradecer y más éxitos que contar.
38.                Recuerda que estás demasiado bendecido como para estar estresado.
39.                Disfruta del viaje. Sólo tienes una oportunidad, sácale el mayor provecho.
40.                Comparte tus éxitos con tus seres queridos.

Es tiempo perdido y pura utopía el preocuparse por hacer felices a los demás si nosotros mismos no lo somos; si nuestra trastienda está llena de escombros, polvo, dolores, basura, telarañas y situaciones no resueltas. Hay que comenzar, pues, por uno mismo. Sólo haremos felices a los demás en la medida en que nosotros lo seamos. Una persona feliz no es alguien que se halla en una determinada serie de circunstancias, sino más bien alguien que adopta una determinada serie de actitudes.  Te invitamos a seguir estos pasos y a que nos cuentes tus éxitos, nos encantará compartirlos contigo.



Si quieres profundizar en el tema, consúltanos. En tu camino hacia el éxito, déjate acompañar por Sombra, Personal Coaching.