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miércoles, 7 de marzo de 2012

Ansiedad Segunda Parte por Claudia López Vargas


Causas del trastorno de ansiedad
La ansiedad puede presentarse de forma crónica, como un rasgo de personalidad presente durante casi toda la vida del individuo; este es el caso del trastorno de ansiedad generalizada, o en forma de episodios relativamente frecuentes de gran intensidad que constituyen las “crisis de ansiedad”, “crisis de angustia”, o “ataques de pánico”. La diferencia, por tanto, entre el “trastorno de ansiedad generalizada” y el de “angustia o pánico” se basa en que, en el primero, el paciente continuamente se encuentra mal, mientras que en el trastorno de angustia, el sujeto se encuentra perfectamente bien entre las crisis. Además, muchas personas que sufren ataques de pánico, frecuentemente desarrollan un miedo o temor progresivo a que se repitan, apareciendo entonces la llamada “ansiedad de anticipación”. Es decir, la ansiedad se produce antes incluso de que suceda algo que la pueda producir, por eso sabemos que sin anticipación no hay ansiedad.
Algunas personas presentan problemas de ansiedad porque tienen tendencia a reaccionar exageradamente ante las dificultades. Otras se vuelven ansiosas como consecuencia de un acontecimiento especialmente desagradable o que viven como tal. Ocurre, con frecuencia, que la aparición de un problema importante o la acumulación de pequeños problemas es el origen del trastorno. En ocasiones, la ansiedad aparece justo cuando se ha resuelto el problema y, por tanto, cabría esperar que esa persona se encontrase mejor.
Los desórdenes de ansiedad son verdaderos, diagnosticables y tratables. Es una de las enfermedades más comunes del mundo occidental. Podemos hablar de causas primarias y causas secundarias de la ansiedad. En la ansiedad primaria no existe un cuadro de síntomas que justifique el trastorno, la ansiedad es, entonces, una condición en sí misma, es decir, existe una propensión mayor en algunas personas a padecer ansiedad debido a factores de tipo genético y hereditario, que está directamente relacionada con la química de los neurotransmisores del cerebro y que se puede experimentar en varias etapas de la vida. Esta ansiedad, sin embargo, afecta a un número muy reducido de personas. Por el contrario, la ansiedad secundaria la padece un gran número de personas y es causada por un trastorno psicológico o bien por una enfermedad psiquiátrica o física subyacente.
Hay que destacar el estrés como el factor más relevante en la aparición de los trastornos de ansiedad. Así, por ejemplo, un continuo exceso de ruido en nuestro ambiente de trabajo o en nuestra casa es causa de irritabilidad, falta de sueño, inquietud o desasosiego. Los problemas familiares, como fallecimientos o separaciones favorecen la aparición de las crisis de ansiedad. Podemos asegurar, entonces, que el exceso de estrés es un mecanismo de autodestrucción.
Las patologías relacionadas con la ansiedad con frecuencia aparecen tras padecer situaciones de estrés inespecífico, llegando a ser crónicas si las causas de dicho estrés persisten. En las sociedades modernas son factores estresantes muy característicos productores de ansiedad: el miedo a perder el trabajo, a no ser aceptado socialmente, a no cumplir las expectativas impuestas, enfrentarse a exámenes, enfermedades físicas, especialmente las relacionadas con desajustes de hormonas tiroideas y las cardiovasculares, el consumo de sustancias (tabaco, alcohol, drogas). No olvidemos que la ingesta de algunos medicamentos incluyen la aparición de ansiedad entre el listado de sus potenciales efectos secundarios. Como podemos comprobar los modos de desarrollar un trastorno de ansiedad son muy variados. Por esto, es importante reflexionar para descubrir la causa que ha podido producir la ansiedad y poder así hacer frente a los problemas de un modo más eficaz.
Una vez que la ansiedad aparece tiende a mantenerse, incluso cuando las causas aparentes para ello han desaparecido. Esto es debido a que se ha adquirido el hábito de preocuparse, de esperar dificultades y de evitar situaciones difíciles. Se crea así un círculo vicioso: como los síntomas son desagradables, la persona se vuelve más sensible y sufre con anticipación un problema que tal vez ni exista. El cuerpo se ha habituado a estar tenso y a reaccionar con ansiedad en todo tipo de situaciones debido a la preocupación continua de que pueda pasar algo (un ataque cardiaco, pérdida del control…), lo que provoca que los síntomas de ansiedad se agudicen. Y así vuelta a empezar.
Consecuencias del trastorno de ansiedad
La ansiedad no produce lesiones en el corazón ni arroja a las personas a la locura. Sin embargo, la ansiedad sí puede generar sentimientos de infelicidad, depresión, alteraciones del sueño, deterioro de las relaciones familiares, consumo de sustancias tóxicas, entre otros desajustes psicológicos. Por ello es muy importante aprender a controlarla. Lo primero de todo es impedir que el trastorno de ansiedad siga creciendo y ocupando más espacio en la vida de la persona y provocando cambios bruscos de humor.
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