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viernes, 17 de abril de 2015

Liderazgo personal

Ponencia para el Curso Taller de Diálisis Peritoneal realizado del 6 al 10 de abril de 2015 para el personal de enfermería, en el Auditorio del H.G.Z 1 “A” Dr. Rodolfo Antonio de Mucha Macías


José Manuel Ruiz Regil 

Terapeuta holístico/Escritor


Aprovecho la oportunidad de haber sido invitado a dar esta ponencia para agradecer públicamente a la enfermera en jefe de la Unidad de Diálisis, Patricia Gómez Torres, a Víctor León Méndez, Isauro, Amelia, Berenice, y a todos los que trabajan en el equipo de la Doctora Ilabaca por ayudarme a dar no el salto de la muerte, sino el salto de la vida. Cuando en septiembre del 2014 llegué a la consulta venía con insuficiencia renal fase 5. Es decir, la última de la última. El tratamiento sustitutivo con diálisis peritoneal era inminente. Hoy, gracias al incansable apoyo de mi esposa, de mi familia, y al acompañamiento empático de estos profesionales puedo estar aquí frente a ustedes compartiendo uno de los temas más trascendentes dentro del desarrollo humano: el liderazgo personal.

Elegí un par de versos de uno de los poetas más conocidos de nuestra tradición para sintetizar mi mensaje. Sólo les puse las iniciales del nombre porque quiero que lo recuerden ustedes, y si no lo logran identificar de entrada, al final de la presentación concluyo con el verso que se ha vuelto lugar común, sabiduría popular, y que estoy seguro todos van a reconocer.

“Que si extraje la hiel y la miel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel y mieles sabrosas”. A.N.


La figura que da a hiel y miel, además de la rima interna, el significado de lo bueno y lo malo de la vida es la metáfora. De meta (más allá) y fore (llevar), es decir, que el significado de una palabra lo llevamos más allá para significar otras cosas. Y eso mismo vamos a hacer con el siguiente video que les voy a presentar. Vamos a ver una grabación del Concierto número 1 de Paganini en D mayor Opus 6, Rondó Espirituoso, interpretado por la Limburg Symphony Orchestra, bajo la dirección de Yoel Levi. Dura diez minutos, y voy a pedirles tres cosas: 1 que disfruten la música, 2 que lo escuchen y lo observen, y 3 que piensen en la orquesta como la metáfora del hospital donde trabajan.
   
   

Cada sección de instrumentos está compuesta por varios músicos que aportan su experiencia y su habilidad para hacer que suene armónica la parte que les corresponde. Sucede con las cuerdas, los metales, las percusiones, los alientos. Sin embargo hay un responsable de cada sección que es un músico experimentado, alguien que lidera esa sección, pero es casi imposible notarlo a simple vista. Parece que todos tocan lo mismo. Sin embargo, la partitura de los violines no es la misma que la de las violas, los chelos o los contrabajos. El rondó comienza con un solo de violín interpretado por el primer violín de la orquesta. En este momento es a él a quien se le entrega la responsabilidad de llevar la voz principal del movimiento. Pero una vez que concluye su solo, se integra nuevamente al grupo como uno más de la orquesta.

El director es el responsable de hacer que la música llegue a buen fin. Levi es también un músico que seguramente no sólo toca el violín, sino también el piano, y tal vez otros muchos instrumentos. Además, conoce perfectamente la partitura de cada una de las secciones y contribuye con su experiencia a lograr la interpretación más apegada a lo que el autor, Paganini, escribió. Muy probablemente ejerza la crítica musical y de clases, entre otras actividades relacionadas con la música. Piensen en él como si fuera el director del hospital, un médico que además desempeña muchas otras funciones. Cada uno de ustedes es un instrumentista cuyo trabajo es esencial para la realización del concierto. Así como un enfermero/a tiene conocimiento técnico, maneja varias maniobras y procedimientos, y aplica diversas terapias, pero que por encima de todo ello su intención, disciplina y valor personal hacen la diferencia en el servicio, así el músico tiene que dominar ciertas técnicas para hacer el piccicato, el glisando, el ataque del arco…y superar retos para desempeñar el papel que le corresponde dentro de una pieza determinada.

La estructura de una orquesta, como la del ejército y los hospitales es sumamente rígida y jerárquica, por eso sirve como un buen ejemplo para verse retratado en ella. Así como en el hospital ustedes visten de blanco, lo cual además de sugerir la idea de pulcritud también es un símbolo de impecabilidad en el trato, orden y respeto por los pacientes, en la orquesta el "smoking" negro es una forma de homogeneizar los egos y estar todos al servicio de un objetivo único: la armonía musical, donde no puede sobresalir el estilo personal de un individuo en particular en el estilo, porque eso implicaría sabotear el proyecto colectivo. Quizás un músico que desea mostrar sus dotes creativas mantenga, paralelamente, una carrera como solista. Algo muy parecido nos pasa a aquí.

Cada uno de ustedes tiene una responsabilidad muy importante en la realización de las tareas que contribuyen a que los pacientes recuperemos la salud. Y a veces cambiamos de rol y nos toca ser el primer violín o el director de orquesta, y hay que tener el suficiente valor para asumirlo.

Ahora, todos conocemos personas que ocupan posiciones de liderazgo o son líderes natos, ¿qué características podemos observar en ellas? Aquí enuncio sólo algunas como punto de partida para que ustedes completen la lista:

Influye en los demás, logra sus metas, transforma la realidad, se adelanta a su tiempo, es perseverante, concilia los intereses de muchos, sabe escuchar, aprende con rapidez… ¿Qué más?

Por allá al fondo se oye una voz que dice: ser crítico.

Efectivamente, ser crítico, auto-crítico para aprender de los errores propios y ayudar a otros a que superen sus limitaciones en un ambiente de camaradería, por supuesto que es una característica muy útil de un líder.

De aquí que podríamos trabajar con una definición muy común de líder que es:



Un individuo que logra sus objetivos a través de 
ayudar a los demás a lograr sus objetivos propios. 

Y podremos reconocer, al menos, tres tipos de liderazgo. El liderazgo por autoridad, es decir aquel que es líder porque está a la cabeza o es el designado para mandar. O es el que más experiencia tiene y es autor de innovaciones y procesos que le son reconocidos como quien va la cabeza da la disciplina. 

Los padres, maestros, la policía, también son líderes por autoridad. A veces coincide que el líder es a la vez el jefe, aunque no siempre el jefe suele ser el líder. El jefe deberá tener la sensibilidad suficiente para identificar el liderazgo nato y las habilidades de cada uno de los miembros de su grupo para delegar tareas y lograr los objetivos.

El líder de ejemplo es aquel que reconocemos nosotros como un modelo a seguir. Puede ser un compañero de trabajo, una figura pública, un maestro de quien aprendemos la forma de hacer las cosas y lo imitamos esperando lograr sus mismos resultados. Aunque no siempre funciona en la construcción del liderazgo personal o propio. Pues cada quien tiene que transitar su propio camino. Como dice la filosofía budista “Cuando encuentres un buda en el camino, córtale la cabeza”.

El líder carismático es aquel ser encantador que con su sola presencia tiene el poder de influir en los demás, aún cuando no siempre esté en lo correcto. Debemos tener cuidado con este tipo de personas, porque en estado de desequilibrio pueden utilizar su carisma y su persuasión para lograr sus fines personales únicamente, sin pensar en los demás, en el bien común. En este caso no sería un líder, sino un tirano. ¿Qué tipo de líder eres tú?

Entonces nos preguntamos ¿Un líder nace o se hace? Y la respuesta es las dos cosas porque el liderazgo es 


la puesta en marcha de una estructura de valores éticos que rigen el destino de un individuo libre. 

Esta es una definición libre de mi autoría. Y voy a profundizar en algunos de los términos que ésta incluye.
Solemos confundir la ética con la moral, pero la ética es la base de nuestras decisiones, y esa difícilmente cambia con el paso del tiempo, porque responde a lo que somos en esencia, a lo más íntimo: es un principio existencial y dicta valores de naturaleza universal como el respeto a la vida, la búsqueda de la verdad, la fraternidad. En cambio lo que hoy es inmoral, mañana es moral. La moral es muy parecido a lo que hoy solemos denominar como “lo políticamente correcto”. Son las costumbres de la sociedad. Lo deseable sería llegar a ser amoral. Es decir, ser tan éticos que nuestras acciones estén por encima del bien y del mal.

Los valores son virtudes o principios que expresamos en acciones. Auguste Compte-Sponville en su Pequeño tratado de las grandes virtudes define virtud como una montaña entre dos valles de vicios. Los valores pueden ser de varios tipos: Filosóficos, como la verdad, el amor o la bondad; técnicos, en el caso de la enfermería, saber de anatomía, procedimientos, algo de farmacéutica; Sociales, habilidades de comunicación, cooperación; Políticos, manejar algunos idiomas étnicos, mostrar compromiso social, equidad de género.

La cultura popular nos ha hecho creer que el destino es un sitio adonde se llega después de un trayecto. Sin embargo, en realidad, el destino es el camino recorrido para llegar a donde estamos en el presente; es el camino que dejamos atrás y que nos ha traído hasta aquí.

Uno de los principios universales que nos enseñan la mayoría de las religiones y filosofías tradicionales se puede resumir en aquello de “Haz al otro lo que quieres que hagan para ti”, que no lo dijo Jesús, sino que la sabiduría popular ha traducido del evangelio donde dice “Amaos los unos a los otros”, que tampoco fue dicho así, pues Jesús hablaba en Arameo. Amar es conocer. Pero, ¿cómo amar a otro si no me amo a mí, si no me conozco, si no sé quién soy? Amor, también, en una definición muy práctica, es dejar ser al otro lo que es. Y es muy sencillo compartirlo una vez que uno mismo se ha dado esa oportunidad. Pero el proceso dura toda la vida.

A veces queremos amar, pero tomamos acciones con las motivaciones equivocadas, pues esperamos que aquello que damos nos sea dado en igual medida, y eso, normalmente no sucede. Esto me recuerda una frase de Alfonso Ruiz Soto, maestro del Cuarto Camino, que dice “quien siembra expectativas, cosecha frustraciones”. ¿Parece ser la misma mecánica del verso con el que iniciamos, no es cierto?

La libertad es la capacidad de elegir entre dos o más opciones y responder por las consecuencias de esa elección. Una de las elecciones más importantes para el liderazgo personal es el perdóna un mismo, es decir a la de la aceptación de la vida tal cual es. Paul Ferrini, un psicólogo italiano, autor del libro Los 12 pasos del perdón, nos dice que perdonar es optar por el amor en vez de por el miedo. Esto es para pensarse. Si cada vez que no opto por el amor, es decir por una actitud de sí a la vida, de sí a los problemas, a la realidad tal cual es, estoy eligiendo el miedo, la inmovilidad, el estancamiento. En cambio si opto por el amor, aquella luz me traspasa y trasciendo la oscuridad.

Para poder optar entre estos caminos es necesario tener un mínimo de conocimiento de las cosas y de uno mismo, por eso es importante desarrollarse integralmente en lo físico, en lo sexual, donde se encuentra la energía creativa y espiritual, en lo mental y en lo emocional. Y existen diversas formas de cultivar estos campos. La parte física tiene que ver con el mantenimiento de los aparatos y sistemas, para ello es esencial una buena alimentación y el ejercicio. Yo recomiendo el Yoga, pues al tiempo que tonifica, relaja y estimula las glándulas, por lo que se consigue un equilibrio total, pero cada quien tendrá que encontrar la disciplina que más le convenga de acuerdo a su temperamento y posibilidades.

La energía sexual es muy importante saberla manejar. Es ahí donde se asienta nuestro poder creativo y espiritual. Pero hay que trabajarla para irla sutilizando hasta convertirla en iluminación.Podemos ser muy constructivos con ella o destructivos. Efectivamente, el autoerotismo, el erotismo en pareja, y las prácticas sexuales conscientes favorecen el manejo de esta energía, pero también el ejercicio de la creatividad en todo momento, buscar y encontrar un punto de vista distinto a como normalmente vemos las cosas. Explorar es el secreto. Recordemos el rostro de Santa Teresa y de María en la Piedad de Miguel Ángel, en ambos casos el éxtasis místico se parece mucho al gozo sexual.

La mente se cultiva con una buena conversación, la lectura, los cursos como este, las conferencias y la aprehensión de toda la información que nos va a permitir llegar a nuevas conclusiones y ampliar nuestro horizonte de acción. Además, en una época donde toda la información está en la red, la diferencia la hace aquel que sabe manejarla, que construye con lo que sabe, no solamente el que repite lo que todos conocen.

Y las emociones se cultivan a través de la meditación, la oración, la contemplación de la naturaleza, la convivencia con los animales y exponiéndonos a la experiencia estética del arte. Cada quien, en la medida que se conoce puede armar un estilo de vida que lo nutra, y que nutra a los que están a su alrededor. De esta manera podemos construir comunidades pacíficas con sentido de trascendencia.

Llegado a este punto les preguntaré ¿Cuáles son las habilidades básicas para ejercer la enfermería? En el grupo contestan que ser humanitario, tener empatía, ser cooperador, solidario, que le guste la biología, estudiar y estar actualizado. Efectivamente, de entrada el ejercicio de esta profesión descarta como líderes a aquellos que no posean, mínimamente, estas características. Estamos de acuerdo.

Dos preguntas básicas para iniciar este camino de auto-conocimiento que es la base del liderazgo personal. ¿Quién soy? ¿Adónde voy? Las dos preguntas filosóficas básicas que nos llevan a una tercera para poderlas contestar ¿De dónde vengo? Para saberlo aquí les propongo algunas estrategias que pueden funcionar como caminos a explorar.

La autobiografía. Conocer la vida de nuestros padres y abuelos, tíos y personas cercanas a nuestro medio ambiente es importante porque podemos conocer patrones de conducta que heredamos o repetimos por varias razones. Te recomiendo hacer tu árbol genealógico y conocer lo más posible de los gustos y aversiones de tus ancestros; enfermedades, accidentes, vocaciones, vicios. Toda esa herencia es el capital inicial con que cuentas.

Conocer y manejar nuestras filias y fobias puede salvarnos la vida. De igual forma detectar las fortalezas, las habilidades y las debilidades de carácter puede definir con mucho las opciones a tomar. El Tao Te King, un libro de sabiduría escrito por Lao Tsé en el Siglo VI a.c. dice:



“Quien conoce a los hombres es inteligente.

Quien se conoce a sí mismo es iluminado.

Quien vence a los otros posee fuerza.

Quien se vence a sí mismo es aun más fuerte”.


Este sagrado camino de auto-conocimiento es muy probablemente, el único y real sentido que tiene la vida. Si vivimos setenta años y morimos sin saber quienes somos y qué es lo que aportamos a la vida, sólo vinimos a perder el tiempo, a hacer bola y a convertirnos en clientes frecuentes de cualquier cosa. En cambio, si aprendemos desde muy jóvenes que todo lo que sucede es un mensaje del maestro interior, poco a poco iremos creando esa armonía musical necesaria para empatar lo que deseamos con lo que pensamos y hacemos.

Los primeros maestros que tenemos son “Los golpes de la vida”. Decía San Agustín, que "errar es humano, pero mantenerse en el error es diabólico”. Una forma de hacer un poco más amable este camino es a través de “Terapia psicológica”. No es que vayamos al psicólogo porque tengamos algún desequilibrio patológico. El espacio terapéutico es muy importante para reconocernos. Otros “grupos” donde se comparten ciertas experiencias comunes son los llamados anónimos (alcohólicos, comedores compulsivos, neuróticos, adictos) donde la camaradería, la empatía y la conciencia colectiva contribuyen a ampliar los horizontes para que el individuo tome mejores decisiones que le ayuden a construir una vida más plena.

“La lectura”
es otra herramienta ideal para confrontar la concepción del mundo con la de muchas otras formas de pensar. Vivir experiencias que sería imposible vivir en carne propia genera tolerancia, empatía, estimula la imaginación, aporta puntos de vista que enriquecen la experiencia personal. Leer mucho es vivir muchas vidas.

“La religión”, cualquiera, cuando es bien administrada como un conjunto de valores morales que guían la conducta del individuo hacia la procuración del bien y la fe, puede ser también un camino muy rico. Sin embargo, cuando el dogma aplasta a la razón y la capacidad de ejercer el pensamiento propio, la crítica y la expresión individual es momento de brincar a otro tipo de ayuda. Existen muchas Escuelas de iniciación donde se instruye a las personas en diversas ciencias de la naturaleza y el cosmos. Algunas de estas escuelas son precisamente, la cúpula de las religiones más tradicionales, pero no es fácil acceder a ellas. Sin embargo, están los Masones, la Gran Fraternidad Universal, el Opus Dei, el Instituto de Kabalah, y muchos otros grupos de estudio que apuntan hacia la evolución espiritual del ser humano a través de su experiencia en la tierra.

Con esto en mente nos topamos con el conflicto entre lo que mi liderazgo personal me exige y la estructura jerárquica de poder que existe en mi centro de trabajo. ¿Cómo hacer que no se contrapongan? Primero ubicar perfectamente el sentido del liderazgo que deseo ejercer conmigo mismo; saber qué quiero, adónde voy, con qué cuento. Y tratar de empatar mis objetivos con los de la institución para servir con lo mejor que tenga al logro de un objetivo común, que a su vez, redunde en un éxito personal de crecimiento integral.

Un entrañable escritor mexicano, nacido en Aguascalientes, Jorge Ibarguengoitia dice en alguna de sus Autopsias rápidas “Si tengo que prepararme es que no estoy preparado”. Me gusta mucho esta frase porque es una invitación a estar preparado siempre, de tal forma que cuando surjan las oportunidades se puedan tomar con toda naturalidad, porque no es que vayamos a disfrazarnos de algo que no somos para realizar una tarea, sino que somos eso porque es lo que hemos elegido y donde hemos elegido cultivarnos. En este caso cada uno de ustedes puede decir: La enfermería soy yo. Y asumo toda la herencia y tradición de mi disciplina y soy capaz de aportar una nueva visión que contribuya al desarrollo de esta profesión.

Para ello es importante no confundir el crecimiento con el poder. A veces es fácil confundir el desarrollo con la obtención de puestos de poder que en ocasiones nos alejan de nuestra verdadera vocación. Por lo regular los puestos de mayor rango tienen más peso administrativo que operativo. Hay que saber qué es lo que buscamos, curar o administrar a los que curan, crear o administrar a los que crean, producir o administrar a los que producen. Y para ello es esencial decir, como lo dijo nuestro héroe del cine nacional, Pedro Infante “Yo soy quien soy”.

Ya que es viernes y están por terminar este curso de una semana les propongo terminar esta ponencia escuchando, a la luz de nuestras reflexiones, la letra de esta canción, y piensen, como en el primer ejercicio de la orquesta, en su ambiente de trabajo.

         
Ahora sí. Para los que no han recordado el poema o no han dado con el nombre del autor les diré otros versos :

“Porque veo al final de mi duro camino,
Que yo fui el arquitecto de mi propio destino”

¿Verdad que sí conocían el poema En paz, de Amado Nervo?
Si alguien quiere hacer un comentario o alguna observación, por favor. Les agradezco mucho su atención. Espero que estas reflexiones sobre el liderazgo personal y la construcción de uno mismo les sean de ayuda en el ejercicio de su profesión.
     
Isauro, Claudia, Víctor, jmrr y Paty.

Muchas gracias. Hasta pronto.




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